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viernes, 9 de octubre de 2009

Ser mujer y mear como un hombre


Siempre he admirado la forma que tienen los hombres de hacer sus necesidades menores. Sobre todo cuando sales de copas y tienes que hacerlo en uno de esos baños públicos.


Algo que nunca debe faltar en el bolso es el paquete de kleenex porque de todos es sabido que nunca hay papel, no sé para que se molestan en poner el portarrollos si luego el papel brilla por su ausencia.


Normalmente, tengo bastante aguante pero después de haberme bebido un par (o algo más) de copas, mi vejiga dice: “Hasta aquí, nena” y claro, te armas de valor para entrar en aquel sitio reducido y lleno de mujeres como tú, haciendo cola (a veces hay más gente allí que en una juguetería en Navidad). Y con aquella luz tan poco favorecedora esperas tu turno y al mismo tiempo le vas sacando los defectos a la de delante mientras la de atrás te los saca a ti.


Cuando estás a punto de entrar porque la que iba delante se encuentra ya en el interior, intentas mantener una conversación con tu vejiga:”aguanta, aguanta, ya falta poco…”. Pero el poco se convierte en mucho y piensas que la que está dentro quizás la haya tragado el wc. Pero no, de repente sale toda erguida y mirándote con aire de superioridad: “aquí estoy yo y mi vejiga recuperada”.


Y ahora llega el momento peor, entrar. Posiblemente ya lo hagas marcha atrás, porque el sitio es tan reducido que ni podrás darte la vuelta una vez dentro. Lo primero en que te fijas es que el cerrojo está estropeado, así que cuelgas el bolso en el portarrollos (alguna utilidad tendría que tener), y te bajas pantalones y lo que haga falta bajarse con una sola mano, mientras con la otra aguantas la puerta, abres bien las piernas para no mancharte los pantalones con todo lo que hay en el suelo (¿líquido?, papel, colillas, etc), te acuclillas sin sentarte (en un baño público jamás de los jamases debes sentarte), apoyas la otra mano que te queda en la pared para no perder el equilibrio y por fin, meas. Cuando has acabado te das cuenta de que te has olvidado el pañuelo de papel dentro del bolso, así que en esa posición de contorsionista intentas buscar en el bolso con la mano que tenías apoyada en la pared el pañuelo, que siempre estará en los pliegues más ocultos. Una vez encontrado, te limpias, te arreglas y sales divina de la muerte. Y te encuentras de nuevo con la cola de mujeres, cada vez hay más, y esta vez son ellas las que te miran con cara de pocos amigos por haber tardado tanto.


Pero queridas amigas esto se acabó porque tengo la solución perfecta a todos estos problemas. Buscando en el super-bazar de Google he encontrado este sorprendente “aparato”: Whiz Freedom.


Según explican: “es un embudo pequeño (15cm), flexible, que puede enrollarse para meterlo en un bolsillo. Antibacteriano, hidrófobo. Permite orinar de modo sencillo, privado e higiénico de pie o sentadas y sin tener que quitarse ropa.Cuando se coloca correctamente en la entrepierna se puede dirigir el chorro de orina hacia dónde se quiera. Por ejemplo, un inodoro, un recipiente o contra un árbol”


Voy a encargar el mío y ya os contaré.

9 comentarios:

Titajú dijo...

Vale, cuando lo pruebes, me cuentas.

MARIETA dijo...

aaaaaaaaaaaaaaaaaaY qué buena crónica de una meada fuera de casaaaaa
A mí me da un poco de asquito lo del embudito... JA JA JA
Cuando Antón tenía dos años y medio, un día en el cine que quería hacer pis la hizo en la botellita vacía de agua.... Sin tener que levantarse y salir de la sala JA JA JA
ESta madre....

Matapollos dijo...

Si compras dos te regalan un kilt.

(Cuando se sale de copas es mejor ir sin bragas).

Vane dijo...

Virtu....yo como que paso de embudos...jijiji....no me imagino, bajando la cremallera del pantalon y quitando el estremo del embudo pegadita a un arbol...jijiji...lo dicho, ya soy una experta en equilibrismos.un besazo de duende

Bruni, Carla, ¡¡of course!! dijo...

Niña, has sido tan gráfica que hasta me he alegrado de no poder salir los sábados sabadetes para ahorrarme no solo unos euros, sino una situación tan lamentable.
Bueno, el embudo es una solución pero si va bien precintado, porque a ciertas horas, hasta la propia ropa apesta, no?

Buen finde y a ver si lo estrenas y nos cuentas!!!
BESOS

PMM dijo...

Y digo yo, ¿es de un solo uso o hay que lavarlo después? Porque a ver quien es la guapa que lo vuelve a meter en el bolso.

Mónica dijo...

La lectura entretenida,pero la reflexión de PMM me ha parecido muyyyyyy acertada.De todas formas si al final lo compras ya nos contarás... que al final todas caeremos...

Rose dijo...

¿Tas de coña,no?...¡¡ay si yo te contara donde tiene que mear esta vocalista de verbena en las laaargas noches de verano...y en qué circunstancias.

(ahora que me releo...parezco al Aída,hblando siempre de mi,qué egocéntrica,perdona;)

me pido uno de esos,por si aca....:)

Nuria dijo...

La verdad no me imagino no comprandolo ni llevandolo en el bolso por si acaso y mucho menos utilizandolo!!!!
Con la cantidad de años q me ha costado perfeccionar el dificil arte de ir a baños publicos!!!! jajaja
;-)