¡¡Chst chst!! Sí, tú, ¿qué diablos se te ha perdido por estos lares? No eres bienvenido…
No pongas cara de no haber roto nunca un plato, porque con tu carita de angel no engañas a nadie.
Todos sabemos lo que tú eres: una cobarde y depravada alimaña. Porque arrancas de cuajo la inocencia, la esperanza de futuro, ahogas las mejores sonrisas en un asqueroso saco, apagas las más bellas miradas, callas las más tiernas palabras, conviertes los dulces sueños en horribles pesadillas… no sigo.
¿Por qué te haces llamar “boylover” o “girllover”? ¿sabes idiomas?¿A quién pretendes engañar?
Ahora ya no podrás salir de tu sucia y oscura madriguera. Te hemos declarado la guerra y hemos levantado este muro invisible para nosotros. No te atrevas a cruzarlo, avisado quedas.
Después de varios meses de espera, por fin nos ha tocado. Nos declaramos en obras.
Objetivo: los dos baños. Aviso: a mi me va dar el jamacuco, que lo sepáis...
Hemos estado todo el fin de semana embalando y poniendo todo a buen recaudo del polvo que se va generar. La casa está desangelada, no hay nada colgado en las paredes del pasillo, todo plastificado y requete-plastificado... que para eso, el que tengo a mi vera roncando, se ha comprado 100 metros cuadrados de plástico.... Sí, lo suficiente para plastificar parte de la fachada del edificio.
Luego dicen que las mujeres somos exageradas... no sé si tendría la intención de plastificarme a mi también, creo que sí. Palabras suyas: “más vale que sobre que no que falte”. Aquí han sobrado 90 metros, aproximadamente.
Cuando me dispuse a cortar el plástico, tijeras en mano, me vinieron unas ideas horribles de cortarle no sé que otra cosa... ¿¿Os podéis hacer una idea de lo imanejable que puede llegar a ser un plástico de 10 por 10 metros?? Instintos asesinos.
Los niños están encantados: “mami, que guay, cómo mola, ¿podemos dejar la casa así?” A ver si nos estamos matando por darles lo mejor y resulta que lo que les mola es vivir en una especie de chabola... Lo digo, porque todo está amontonado en el salón, tenemos cortinas de plástico como puertas, suelo de plástico negro con cartones, baño sin armarios, ningún objeto decorativo, el teléfono en el suelo, las puertas del armario empotrado precintadas con cinta de carrocero.. Esto es un caos.
¿Aguantaré así un mes? (Quizás más.... quedaron de venir hoy y me han llamado que empiezan mañana)
¿Un cafetito, chocolate, té en mi chabola? En breve encenderé una lumbre en mitad del pasillo, ya lo veréis...
(Por cierto, ahora que nadie nos oye, os contaré un secreto: en el pasillo, detrás de la columna, aún queda una cosa...el cuadro de ganchillo que mi suegra me regaló por mi boda, ¡uy, vaya olvido!)
Antes de ayer ha vuelto mi compañero de trabajo de su viaje, durante un mes, por Estados Unidos, concretamente por la Costa Este. Y teniendo en cuenta que sólo somos dos féminas en el departamento, ha tenido el detalle de traernos un souvenir (feo, no?)
Y fue en Nueva Orleans, cuna del voodoo, donde nos ha comprado un muñequito, como el de la foto, para cada una. Trae dos alfileres, uno blanco y otro negro. Me imagino que ya supondréis cual es para el bien y cual es para el mal. Exaaaacto.
Aunque ya tenía en mente con quien iba a utilizar el negro, pues me estrené con el blanco.
Hace un mes le descubrimos un pequeño bulto a Laura en la ingle y ayer tenía cita para hacerse una ecografía y salir de dudas. Así que a pesar de ser bastante escéptica, estrené el muñeco recién llegado alén de los mares. Un “PORISACASO NOFUERASER”…
Después de estar un mes haciendo conjeturas, de lo qué tendría Laura, nervios y demás… ayer por fin se fueron los miedos: la cosa es seria pero no grave. Tiene un ganglio inflamado, supuestamente debido a un arañazo de un gato. Laura se pasó todo el verano en la aldea, donde tenemos tres gatos y algún que otro arañazo se trajo de recuerdo.
Sí, ya lo dije en un post anterior, que los gatos iban acabar conmigo. Ahora sólo falta ir a la pediatra y que valore darle antibiótico o no.
Así que ya sabéis cuidadín con los gatos y a hacerme mucho la pelota... (el alfiler negro aún sigue sin estrenarse, je je )
Supongo que habréis escuchado alguna vez esta expresión. Cada vez que voy a casa de mi tía Carmen en Friol, la escucho 20 veces en una hora.
A mi tía Carmen le tengo un cariño especial, fue ella la que me regaló mi primer par de botas de goma, de un reluciente color rojo. Otro día os cuento más sobre ella, porque por ese par de botas, bien se merece un post entero.
Hoy os voy a hablar de chispas. ¿Nunca os ha pasado que de vuestros dedos salen chispas? ¿No vais soltando chispazos a diestro y siniestro? Pues a mi me pasa, y con tanta frecuencia que a veces me asusta. Y a veces no sólo hay chispa, también se escucha el latigazo. Dicen que soy como las pilas Duracell, con carga para rato.
Muchos dicen que todo se debe a la electricidad estática pero no, yo creo que la culpa la tiene la "radioactividad esa", y si no vean este vídeo...
Hay una niña en el parque, dos años mayor que Laura, que juega mucho con ella. Se llama Alba. Y Laura, a veces, cuando no le van bien las cosas con ella suele sacar su instinto animal y suele hincarle el diente. Cosa que ya estamos tratando de corregir porque, si algo detesto, es que los niños se muerdan. Aún recuerdo aquel día en el que Adrián, con 4 “capas textiles”, traía por toda su tierna espalda las huellas dentales de su amigo de juegos.
Y parece ser, que ayer Laura y su abuela fueron al parque y se encontraron con Alba. Y ésta, queriendo poner al día a la abuela, rápidamente le soltó toda la retahíla de mordiscos que había recibido a lo largo de estos meses. La abuela pacientemente escuchó a Alba, mientras Laura escuchaba de reojo y con cara de pocos amigos. Cuando Alba acabó y la abuela dijo aquello de “es que Laura es un poco mala, habrá que castigarla”, Laura respondió con un:
¡UN-DÍ-A-ME-CO-MO-A-U-NA-NI-ÑA!
Y tal como si Laura fuera el lobo feroz, la niña huyó despavorida, no fuera ser cierta la amenaza de Laura.