Si alguien encuentra un pitufo gruñón debajo de un puente, no se preocupen, es mi querido y adorado hijo. Hoy me ha dicho que no me soportaba más y que se iba a fugar de casa. Abriéndole la puerta de la calle sólo le he facilitado la tarea y a mi, ahorrarme un disgusto. Me ha dicho que no le daba la gana de esforzarse más en sus estudios, que no le daba la gana de cambiar y que yo era peor que él, que me paso todo el día echada en el sofá, que soy una holgazana, etc, etc.. Hoy se ha ganado a pulso el bofetón y ahora que vengan a buscarme y que me metan en la cárcel. Casi será un alivio.
Por cierto, ¿os acordáis de mis preciosos baños recién reformados? Pues Laura ha decidido redecorarlos, ¿cómo? Con endurecedor de uñas. Ha llegado con el frasco recién comprado, vacío completamente y me ha dicho: ¿mami, me pintas? Pues sí, la he pintado, el culo de morado. Y también, que vengan a buscarme, que ya son dos causas.
Mi querido esposo me ha subido los cuatro kilos de patatas y me las ha plantificado en el medio y medio de la cocina. No sé si espera que le salgan las raicillas esas y ellas solas se metan en el cesto de las patatas o que el cesto venga y se las lleve o que ellas sólas se pelen, se frían o se cuezan y la bolsa se encaje en el cubo de la basura... Luego ha querido rematarla preparando macedonia de fruta, utilizando un cuchillo para pelar la manzana, otro para la pera, otro para el plátano y otro para las naranjas, y de las tablas y cuencos ni te cuento... Aquello parecía el día de la matanza, sólo faltaba el cerdo muerto, candidatos no me faltan. Ya van tres causas.
En mi trabajo se han vuelto locos. Otra explicación no puede tener, que de golpe y porrazo te quiten y eliminen de un plumazo el trabajo realizado durante los últimos trece años y te digan: “haga usted lo mismo con esta herramienta, con este otro sistema operativo y con este otro lenguaje de programación. Tiene usted un mes para hacerlo. Búsquese la vida”. Con lo de “búsquese la vida”, supongo que se referirá a ponerse en una esquina, con minifalda, escote “tieneustedpelosenelpecho?” y aire de bolso, bolso va, bolso viene. Ya me entienden, no? Que estoy jodida, porque al gerundio va ser que ni tiempo tengo....
Pues nada, que no sé si traspasar, vender o alquilar éste, mi hogar virtual, o cerrar puertas y ventanas y esperar que pase la tormenta. Como el sector inmobiliario, sea real o virtual no está muy allá, me da a mi que voy a quedarme con la última opción, aunque de vez en cuando asome la cabeza. ¿O no?
Si yo pudiera hablar, si yo pudiera encontrar las justas palabras....
...si pudiera poner nombre a todas esas sensaciones...
todo el mundo sabría que ni antes ni después de este maravilloso encuentro, podrá haber sentimiento más intenso que el que ahora siento por todas ellas... “Amistad sincera”
Gracias por todos esos momentos compartidos, por todos esas risas, palabras y por esas miradas tristes también, y sobre todo, gracias por vuestra amistad.
Gracias por ser como sois, gente maravillosa.
Gracias Vane Gracias Moni Gracias Pili Gracias Ju Gracias Marieta ( y un reconocimiento especial a Cj, "experto camarista-anfitrión")
porque habéis hecho que esta tarde quede, no en mi mente, sino en mi corazón.
Desde que él forma parte de mi vida, la vida tiene otro color, más cálido diría yo.
Ya puede helar fuera, ya pueden las temperaturas alcanzar los -10ºC, porque esto es calor y no el que dan sopitas, caldos, calefacciones y cocinas bilbaínas. Esto es probar y no poder parar, señores.
Y ese tacto delicado, aterciopelado sobre mi piel...uhmmm, si es que debajo de él, toda la ropa sobra. ¡Y la movilidad qué tiene! Y esa capacidad de recuperación...
Y podrías estar horas y horas, tú y él, él y tú, que el tiempo se te hará corto y querrás más y más. Lo único que interrumpirá ese maravilloso climax será el cambio de funda, que ha de hacerse cada cierto tiempo. La higiene siempre es lo primero.
Y es tan tan discreto, que aquí mi medio limón ni se entera. Mi querido oso cavernario está ahí, tirado en su sofá como siempre, con esa escuálida lanuda de tirabuzones... que nada, nada tiene que ver con lo que yo tengo encima.
Cierto es que alguna envidiosa dirá que tiene mucha pluma. ¿Pluma dices? Querida, estamos hablando de pura fibra, relleno todo fibra. Y en tal caso hablaremos de plumón. Calidad ante todo.
Y por favor no me preguntéis de qué parte del Norte ha venido porque todavía no ha empleado ese apéndice que otros llaman lengua y yo, embobada, me he olvidado por completo de leer su tarjeta de fabricación, , cosas que pasan....pero ¡qué más da! Es nórdico, para qué saber más...
(Lo siento chicas, espero que me perdonéis pero os he cambiado por él, debe ser este cambio climático... me trastoca, me confunde. Y por favor, no perdáis el tiempo con cosas pequeñas...)
Esta noche me gustaría ser niña otra vez, y sentir de nuevo todo ese cúmulo de sensaciones de esta noche mágica.
Me gustaría acostarme con los nervios a flor de piel y hacerme la dormida hasta que al final, el sueño me gane la batalla. Me gustaría, mañana, poder levantarme con la misma emoción y recorrer el largo pasillo en dos zancadas y comprobar que allí están los paquetes que con tanto cariño fueron envueltos y en décimas de segundo es rasgado el papel. Luego vendrán las caras de asombro y felicidad absoluta.
Me gustaría abrir los ojos de par en par y ver los tazones de leche vacíos y al lado una nota, escrita con muy buena caligrafía y firmada, siempre, por mi Rey Baltasar. Me gustaría poder sentir de nuevo ese cosquilleo en las manos al agarrar la nota y empezar a leer con la voz temblorosa y al acabar, siempre, una sonrisa en la cara.
Y aquí estoy, con el paso del tiempo y con la ilusión ¿robada?… pero quién sabe, si esta noche, me la traigan de nuevo, mis queridos Reyes Magos de Oriente, camuflada entre los pequeños regalos de mis hijos.
O tal vez sea, que ahora, nos toca estar del otro lado y convertirnos en Rey Mago para poder regalar sueños e ilusiones.
¡Vaya! Ya comienzo a ilusionarme de nuevo… ¿y vosotros?
¡¡Horror!!Hoy me he levantado y me he dado cuenta de esa nueva arruga y de esa nueva cana...
¡Bah! Nada comparable con la cantidad de risas, besos, abrazos, cariños, sentimientos, palabras, puertas abiertas... que me he encontrado a lo largo de los últimos 365 días.
Hoy es mi cumpleaños, ¡¡39!!, al borde de la cuarentena (qué mal suena eso) pero ¡oye! me siento como una niña (a ver quién es el cascarrabias que se atreve a discutirlo). Si es que además creo haber conseguido el ingrediente básico del deseado elixir de la juventud. ¿Te cuento el secreto? Apunta, apunta... y déjate de potingues, porque el ingrediente más importante es, sin duda, tu amistad y poder compartir día a día miles de pequeñas cosas contigo.