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miércoles, 7 de enero de 2009

Cansada...


Estoy cansada.


A veces, lo bueno también cansa. Eso de pasar horas delante de una buena mesa, con la gente que tú quieres, rodeado de las mejores comidas y postres, sin hacer nada más que hablar, comer, beber…también cansa. Menos mal que tengo todo un año para recuperarme.


Ayer los Reyes Magos se portaron demasiado bien con los peques de la casa, Adrián estaba feliz y contento porque los Reyes sí que conocían sus gustos, no como ese barbudo de Papá Noel que no tiene ni idea. Laura estaba nerviosa rodeada de “quecas” por todas partes, llorando, riendo, cantando y bailando. De hecho, ni tan siquiera fue capaz de dormir la siesta. Demasiado ajetreo…


Menos mal que mañana empezará otra vez la rutina, porque aunque para Adrián sea una lata volver al cole, para mí es todo un alivio. Porque a partir de mañana volverán los horarios estrictos de “a las 9 en cama” y por fin, podré ver lo que me apetezca en la tele y tendré todo el sofá para mí. Y si no me apetece ver la tele, pues leeré un libro. Y si no es un libro, será internet. Y si no es internet, serán otras cosillas. En serio, lo necesito.

7 comentarios:

Titajú dijo...

Te voy a dar envidia: mis hijas se acuestan a las ocho y media.
Y yo también lo necesito.

Virtu dijo...

Pues no me des envidia y dime cuál es tu truco? Quizás unas gotas de coñac en la cena, no? ;-))

Aníbal R. dijo...

Yo siempre le digo al mío: ¿Quién es el papi más guay y chachi del mundo? Como dice que soy yo, el doy un beso estilo chupón de 10 minutos que lo dejo frito.

Virtu dijo...

Y digo yo... los niños cuando se despiertan de noche, por qué llaman sólo por "mamá", es que acaso son hijos de madre soltera o qué?

Aníbal R. dijo...

Vamos a ver. Eso son pesadillas,Virtu. Je

Ven dijo...

La vida te recompensará con creces los malos momentos. Porque te lo mereces. Un abrazo, Adu.

Titajú dijo...

Pues no sé, se duermen porque tienen sueño, y lo curioso del caso es que al día siguiente hay que despertarlas del profundísimo sueño en el que se sumergen.
Lo del coñac lo guardo para casos de emergencia (darle un botellazo a algún desgraciado, por ejemplo).