David sigue siendo el rey del tumbing-ronquing aunque ahora, todo hay que decirlo, se pasa mucho más tiempo en la cocina. El curso de cocina nos ha resultado muy productivo a todos, él se pasa horas y horas preparando comidas y el resto pasa luego a degustarlas, sobre todo estos últimos días que ha estado de vaca-burra (de vacaciones), en casa. Por lo demás, sigue igual, muy relajadito, sin estrés alguno.
Y de Adrián, ¿qué voy a decir si soy su madre…? Será mi niño tenga 4, 10 ó 40 años, no se librará de mi tan fácilmente. Adrián es el gruñón de la casa, el inconformista, el amante y defensor de los animales, muy trabajador (exceptuando las tareas escolares), el que más me quiere y el que más me odia, el niño del “NO” como yo le llamo…
Se pasa todo el día reguñendo por todo: que si esta comida no me gusta, que si no quiero ir a este sitio, que si no hay nada en la tele que me guste, que si sus amigos no juegan a lo que él quiere, que si llueve, que si hace sol… A veces pierdo un poco la paciencia con él, pero ya es demasiado tarde para “comérmelo”.
Los animalitos son su gran pasión. Entre los pájaros (ahora, a parte de los diamantes, tenemos 2 canarios y 2 palomas mensajeras), gallinas, conejos, peces y gatos podemos montar un mini-zoo. Es muy responsable con ellos, aunque a veces también les hace la vida imposible, y él solito se encarga de darles de comer, de beber, y lo que es más importante, de limpiarlos. Trabaja de sol a sol para tener todo perfecto. De mayor quiere ser granjero y aunque no me agrada mucho la idea no me cabe la menor duda de que podría ser un buen granjero. Parte de su tiempo también se lo dedica a su huerto en el que tiene de todo: lechugas, tomates, zanahorias, calabacines… Lo que no hay son hierbas, las arranca una por una con una azada que le regaló su abuelo a su medida.
En casa también ayuda mucho, le encanta limpiar el polvo, recoger la mesa y fregar los cacharros, pasar la escoba…Pero lo que más le gusta es tener todo muy muy ordenado, yo diría que en exceso. No sé a quien se parece porque yo soy el desorden personificado y su padre no es mucho mejor que yo. Tengo que decir que me preocupa que convierta el orden en una obsesión.
Es terco como las mulas, se puede pasar horas y horas discutiendo cosas sin tener razón y no hay nadie capaz de hacerle cambiar de idea. Misión imposible:¡comprobado!. En eso sí que se parece a su padre, aunque él (su padre) dirá que no, haciendo honor a su terquedad.
Con Laurita tiene una relación amor/odio: ni contigo ni sin ti. Los celos fue un tema que nos tuvo bastante preocupados, aunque vamos mejorando poco a poco. La quiere muchísimo pero no quiere que nadie le haga ñoñerías ni nada parecido. Para Laura, su hermano lo es todo, lo quiere mucho e intenta siempre hacer lo que él hace y le encantan sus juguetes, cosa que Adri no lo lleva del todo bien.
¡¡Feliz cumpleaños a los dos!! Y no os peléis por soplar las velas, hay para los dos.