lunes, 19 de septiembre de 2011
Desaparecer...
jueves, 28 de julio de 2011
Blue, blue, blue....
viernes, 9 de octubre de 2009
Ser mujer y mear como un hombre

Siempre he admirado la forma que tienen los hombres de hacer sus necesidades menores. Sobre todo cuando sales de copas y tienes que hacerlo en uno de esos baños públicos.
Algo que nunca debe faltar en el bolso es el paquete de kleenex porque de todos es sabido que nunca hay papel, no sé para que se molestan en poner el portarrollos si luego el papel brilla por su ausencia.
Normalmente, tengo bastante aguante pero después de haberme bebido un par (o algo más) de copas, mi vejiga dice: “Hasta aquí, nena” y claro, te armas de valor para entrar en aquel sitio reducido y lleno de mujeres como tú, haciendo cola (a veces hay más gente allí que en una juguetería en Navidad). Y con aquella luz tan poco favorecedora esperas tu turno y al mismo tiempo le vas sacando los defectos a la de delante mientras la de atrás te los saca a ti.
Cuando estás a punto de entrar porque la que iba delante se encuentra ya en el interior, intentas mantener una conversación con tu vejiga:”aguanta, aguanta, ya falta poco…”. Pero el poco se convierte en mucho y piensas que la que está dentro quizás la haya tragado el wc. Pero no, de repente sale toda erguida y mirándote con aire de superioridad: “aquí estoy yo y mi vejiga recuperada”.
Y ahora llega el momento peor, entrar. Posiblemente ya lo hagas marcha atrás, porque el sitio es tan reducido que ni podrás darte la vuelta una vez dentro. Lo primero en que te fijas es que el cerrojo está estropeado, así que cuelgas el bolso en el portarrollos (alguna utilidad tendría que tener), y te bajas pantalones y lo que haga falta bajarse con una sola mano, mientras con la otra aguantas la puerta, abres bien las piernas para no mancharte los pantalones con todo lo que hay en el suelo (¿líquido?, papel, colillas, etc), te acuclillas sin sentarte (en un baño público jamás de los jamases debes sentarte), apoyas la otra mano que te queda en la pared para no perder el equilibrio y por fin, meas. Cuando has acabado te das cuenta de que te has olvidado el pañuelo de papel dentro del bolso, así que en esa posición de contorsionista intentas buscar en el bolso con la mano que tenías apoyada en la pared el pañuelo, que siempre estará en los pliegues más ocultos. Una vez encontrado, te limpias, te arreglas y sales divina de la muerte. Y te encuentras de nuevo con la cola de mujeres, cada vez hay más, y esta vez son ellas las que te miran con cara de pocos amigos por haber tardado tanto.
Pero queridas amigas esto se acabó porque tengo la solución perfecta a todos estos problemas. Buscando en el super-bazar de Google he encontrado este sorprendente “aparato”: Whiz Freedom.
Según explican: “es un embudo pequeño (15cm), flexible, que puede enrollarse para meterlo en un bolsillo. Antibacteriano, hidrófobo. Permite orinar de modo sencillo, privado e higiénico de pie o sentadas y sin tener que quitarse ropa.Cuando se coloca correctamente en la entrepierna se puede dirigir el chorro de orina hacia dónde se quiera. Por ejemplo, un inodoro, un recipiente o contra un árbol”
Voy a encargar el mío y ya os contaré.
lunes, 27 de julio de 2009
Quisiera

Quisiera que, de una vez por todas, creyeses que hay un universo entero dentro de ti con una fuerza capaz de mover montañas.
Quisiera que sintieses la luz de mi estrella cuando la tuya se apaga.
Quisiera que supieses que tu alma necesita tanto alimento como tu cuerpo.
Quisiera enseñarte a mirar lo que no pueden ver tus ojos y a escuchar lo que no pueden percibir tus oídos.
Quisiera enseñarte a decorar las paredes de tu casa, no con fotos y cuadros, sino con cada gesto, cada guiño, cada beso, cada abrazo que te haya hecho estremecer de ternura.
Quisiera que creyeses que nada ni nadie desaparece, mientras quede alguien que crea en ello.
Quisiera enseñarte que siempre hay, al menos, una razón por la que levantarte cuando caes.
Y quisiera que, cuando te sientas sola, seas capaz de escuchar mi risa, y sentir que estoy contigo.
miércoles, 22 de julio de 2009
Lluvia, lluvia y más lluvia

Por si no os habéis enterado, llueve. Pero a ver, no llueve sin más, llueve, llueve, y vuelve a llover.
Agua y más agua. Nubes grises cubren el cielo.
Calles mojadas y caras melancólicas.
Como dice la canción que acompaña al lindo gatito: ¿Quién parará la lluvia? (precioso tema ¿country rock? de “Creedence Clearwater Revival”)
¿Quién la parará? Yo apuesto por el gran chamán Rafiki. Es el único que nos puede salvar de esta inundación con uno de sus conjuros.
Lo malo es que... ¿habéis visto un baobab cerca?
Pues eso, que necesito un sol que me comprenda, que me entienda, ¡no esta lluvia cojonera!
domingo, 28 de junio de 2009
¿Chocolate con churros?
Hoy tengo el día tonto. De esos días en que no te apetece hacer nada. De esos días de lágrima fácil. Son pocos, eh! (Nosospreocupéis)Y he pensado que es el día perfecto para quitarle el “óxido” a la antigua churrera de mi madre, rescatada hace poco de su basura. Ella me augura un Diógenes para cuando tenga la frente arrugada. Yo digo que hay cosas que forman parte de la historia de uno, y que no pueden tener el triste fin de terminar en el contenedor de basura.
Por la estación en que estamos, ¿verano?, apetecería más una tarrina de helado (de turrón por ejemplo), pero lo cierto es que hoy me voy a dar un pequeño homenaje-banquete, a base de un humeante y espeso chocolate deliciosamente acompañado por unos churros “made at home”.
De vicio. Lo triste del chocolate con churros es tener que comértelos sola. Porque hoy estoy yo sola. Adrián está en la Primera Comunión de un amigo y David se quedó con la niña en la aldea.
Si es que no hay quien me entienda, lo sé. Estaba deseando tener un ratito de soledad para dedicarme a mis hobbies: leer ese libro que tengo lleno de polvo sobre la mesilla, acabar esa muñequita para Laura, escuchar la música que a mi me dé la gana, ver una buena película enterita de principio a fin, limpiar la cocina a fondo... (Bueno, esto último no entra dentro de mis hobbies pero es una necesidad casi vital) y resulta que estoy “chof”, sin ganas de nada.
Mis niños se han ido a pasar las vacaciones de verano con sus abuelos y aunque sé que estarán cerca, pues no va ser lo mismo. Vamos, que los echo de menos. Ahora entiendo a mi madre cuando me dejó a los 9 meses con mis abuelos. Fueron 6 años en los que sólo pude verme en cuatro ocasiones. Lo recuerda como uno de los momentos más difíciles de su vida, y ahora, lo entiendo.
Bueno, os tengo a vosotros y 15 días de vacaciones a la vuelta de la esquina. ¡Menos mal!
domingo, 17 de mayo de 2009
La noche NO es para mí, no para mí
Y eso mismo pienso yo. “La noche no es para mí, no para mí….”. Estoy muertita, llevo dos días intentando recuperarme de lo del viernes (cena-marcha hasta altas horas de la madrugada) y no puedo. No sé, juraría que los tequilas me sentaban mucho mejor de lo que me sientan, y el ron-cola me quitaba la sed y los zapatos no se incrustaban en mis pies como clavos… Así que o me falla la memoria o me falla el cuerpo. Menos mal, que llegué a tiempo para que mi medio limón (con su carita alimonada) se fuese a su curso de cocina. Me dio tiempo a un “chapuzón” rapidito y a dormir hora y media antes de que las fieras hiciesen acto de presencia.
El resto del día me la pasé con un zumbido en mis humildes pabellones auditivos, más muertita que viva y deseando que llegase la noche otra vez. Y la noche llegó pero el sueño pasó, yo no sé por qué y me costó horas, minutos, segundos... quedarme dormida.
miércoles, 22 de abril de 2009
El hermano que siempre quise tener
Me hubiera gustado compartir muchas cosas con él.
Ningún hermano se ha alegrado con mis éxitos ni ha compartido conmigo la angustia de los fracasos. Me he sentido sola muchas veces, soledad no deseada.
Me hubiera gustado sentir esa rivalidad entre hermanos y me hubiera gustado sentir ese abrazo, de hermanos…
Hubiera deseado no ser el centro de atención de mis padres, no sentir esa sobreprotección, a veces desmedida, cortándome las alas. Hubiera deseado no tener que alcanzar tantas metas impuestas, tantas expectativas….
Me hubiera gustado ver que bajo el árbol de Navidad había paquetes, para él y para mi, y pelearme por querer abrirlos primero. Me hubiera gustado contarle muchas cosas y esconder otras muchas, supongo.
Hay amigos que son como hermanos, incluso dicen que mejor que eso, pero….
…lo que daría yo, por tener un hermano.
viernes, 17 de abril de 2009
Lluvia de primavera

La lluvia hace posible ese encuentro conmigo misma, tan necesario a veces… estoy en calma, me relajo y con cada gotita siento que se van todas las vibraciones negativas, me purifico, me positivizo. Cuando por fin acaba de llover, me noto ligera, libre.
Ahora sí, sí puedo, puedo con todo y con todos.
Si me faltara la lluvia, no podría, no sabría. Me sentiría como el agua estancada, pesada y muerta.
Si hasta el sol necesita de la lluvia para mostrar los impresionantes colores del arco iris.
(Lo importante, siempre, es ver el lado positivo de las cosas...)
martes, 31 de marzo de 2009
A la cama y a ....

Mis neuronas piden a gritos una buena sesión de sueño. Las voy engañando a base de cafeína, mucha cafeína. Y cuando ya no pueden más, con una buena dosis de arginato.
Laura lleva una semana durmiendo en su cama. Y lo de dormir es un decir, porque hace de todo menos eso. Pensé que iba ser más fácil porque siempre ha dormido de un tirón. Ilusa de mí.
Desde que empezó a tirarse desde lo alto de su cuna, cual Tarzán pero sin liana, me alarmé pensando que, quizás, el número de puntos necesarios tras su caída “en picado” sería directamente proporcional a la altura de su cuna. Así que pensé que era un buen momento para estrenar la cama, más a ras del suelo.
Y desde entonces, las noches han dejado de ser silenciosas y tranquilas. Ahora tienen un matiz “aventurero” y como toda aventura, agota. En su primera noche, Laura descubrió que hay mundo debajo de su cama y noche tras noche, se baja, se cuela hasta el fondo y entonces llama por mamá (por las noches, todas las madres tenemos la habilidad de convertirnos en “madres solteras”, ¿por qué los niños no llaman a papá?, me pregunto). Mamá acude y ni rastro de niña, hasta que la encuentra. Le “explico” que allí no se duerme y que salga inmediatamente. Ella responde: “no guta”. Ahora me toca a mí, colarme y sacarla. Son las 3 de la mañana.
Ayer le tocó a su padre estar de guardia. A las 2 de la mañana, puntual como siempre, la “llamada de la selva”. Su padre, raudo y veloz, acude. Estaba dándose cabezazos con el pie de la cama, no calculó bien la distancia porque según ella “lus no tá”, es decir, estaba a oscuras, no había luz. Luego se pasó hora y media : “tú No, ma-má”. Así que mamá, que lleva dos horas sin pegar ojo, escuchando desde el otro lado del pasillo los gritos de su cachorrillo, acude rápida como un rayo. ¿Eso es instinto o es tontería?
Tres horitas al día son mis horas de sueño. Y ya no soy persona, que queréis que os diga. Espero que esta etapa pase “iito-iito” (rapidito), como dice ella.
Y pensar que me esperan muchos kilómetros que recorrer este fin de semana…
domingo, 22 de marzo de 2009
ZZZZZZZZZZZzzzzzzzzz........
Acabamos de llegar. Maletero a tope: bolsas de ropa sucia, la bolsa de la poca ropa que aun quedó limpia, las patatas de la aldea, los huevitos frescos de las gallinas, últimos grelos de la temporada y cansancio, mucho cansancio. Porque no hacer nada también cansa.Este fin de semana lo que más hicimos fue dormir, creo que la recarga de pilas, a estas horas, es completa, luz verde.
Y puestos ya, vamos a hablar de los sueños, aunque más que sueños, de nuestras formas de dormir.
Vamos a empezar por el experto, por David. Cinco minutos que tiene, cinco minutos que los dedica a dormir. El sitio es lo de menos: sofá, silla, coche, cama e incluso una vez, en la taza del wc (después de una cena muy “entretenida” con sus compañeros de trabajo). Es cerrar el ojo y ya empieza a roncar y de vez en cuando, a rechinar los dientes. Las mantas, sábanas y pijamas le sobran. Estoy segura de que tiene algún problema con su sistema de refrigeración, porque sea invierno o verano ha de dormir por encima de las mantas. Y luego lo que se mueve, vuelta para aquí y vuelta para allá. Todavía sigo sin acostumbrarme.
Adrián duerme poco, ahora diría que lo justo, 9 horitas. Cuando era bebé dormía la mismas horas y no le gustaba la siesta. Pero siempre tuvo un sueño “concentrado”, según se acuesta así se levanta, no se mueve nada. Es el compañero ideal de pernocta. Le gusta dormir arropado, y quedarse dormido con la luz encendida. A veces habla en sueños y a mi me encanta escucharle.
Laura, al contrario que Adri, duerme mucho. Doce horas por la noche y sus tres horas de siesta. Le gusta dormir boca abajo, de rodillas, con el culete en pompa y por supuesto, con ninguna manta que le moleste (menos mal que han inventado los pijamas-manta). De momento no sabría dormir sin sus quecas y lo más importante, su chupete. Bueno, en realidad sus tres chupetes. Uno para cada mano y otro en la boca. Se mueve muchísimo, siempre aparece al revés de como la hemos dejado. Y ahora lleva 3 días que cuando despierta, salta de la cuna y anda de inspección por la casa. Menudo susto nos llevamos el viernes, todavía andamos buscando la solución porque lo de tapiar la cuna por la parte de arriba no va ser posible...
Y por último yo. A mi me gusta dormir tapada hasta las orejas, sin deshacer apenas la cama. Me gusta meterme por la almohada (tipo sobre), así me aseguro de dormir bien arropada (hasta que viene el otro y arrampla con todo), con pijama largo hasta en verano y con patucos para mis frioleros pies. Me gusta dormir boca abajo. Sólo dejé de dormir así en los embarazos por razones obvias. Me gusta dormir del lado más cercano a la puerta (por si hay que salir corriendo), izquierda o derecha me da igual. Pero lo de la puerta es fundamental.
Y vosotros, ¿cómo os entregáis a Morfeo?
jueves, 12 de marzo de 2009
Escalofríos

Y yo, no he podido resistirme… Llevo años y años sin probar uno y me dije, hoy va ser un gran día, por los viejos tiempos. Y me compré 4 sobrecitos (de todos los sabores) y 2 bolsitas de maíz frito (kikos de toda la vida).
Los que me conocen ya estarán a punto de soltarme lo de “mira que eres rarita”. Pues sí, rarita que es una, porque yo los kikos me los tomaba con pequeños trocitos de Escalofríos, meticulosamente divididos.
Pero esta vez decidí que no iba a disfrutar sola del pequeño “banquete”, así que llegué a casa y le dije a Adri: “Ven para acá que hoy vas a probar las chuches que más gustaban a la menda”.
Me puso cara de pocos amigos y cuando los probó soltó aquello de “esto es una porquería”. Este niño, siempre lo digo, me salió con alguna tara, siempre tan sanote, si es que le tiene alergia a las chuches. Rechazar esta combinación tan perfecta tiene delito. Salado y ácido. En fin...
Así que me comí yo solita las dos bolsas de kikos y las ocho pastillitas…. Y claro, lo peor vino después, glupsssssss. ¡Qué acidez de estómago! Si es que los Escalofríos ya no son lo que eran, ¿o es mi estómago el que no es el mismo?, ¡qué lío!
martes, 10 de marzo de 2009
Buscando, encontré.
Me he pasado un rato divertido leyendo este pequeño pre-blog (por llamarlo de alguna manera). Y yo que presumía de no haber tenido “edad del pavo”…
En cuanto llegó Adri por la puerta, el pequeño diario voló por encima del armario y volvió a caer dentro de la caja con las demás cosas. Tengo que conservar mi talante de persona seria y responsable, así que algún día tendré que hacerlo desaparecer definitivamente, o no, ya que más da…
Y dentro de la caja, misteriosamente, también aparecieron unas
fotos de cuando yo era pequeña y vivía con mis abuelos y mis tíos en la aldea. Puedo presumir de haber tenido la mejor infancia del mundo, a pesar de no estar con mis padres y de no disponer de casi nada… Creo que Laura y Adrián, a pesar de tener lo inimaginable y más nunca serán tan felices como yo. ¡Qué penita! Esta es, sin duda, mi foto favorita, en brazos de mi abuelo. Se pasaba horas y horas leyendo el Quijote. Libro antiquísimo que aún conservo y que jamás pude leer entero.
martes, 17 de febrero de 2009
Ranitas
No siempre fue así. De pequeña las odiaba y les hacía la vida imposible. Cuando vivía con mis abuelos, en la aldea, vivía rodeada de ranas. En el pequeño riachuelo cerca de casa, vivían miles y miles de ranas. Me las ingeniaba tan bien, que siempre cogía más de una. Y las pobres ranas morían en mis manos después de hacerles miles y miles de experimentos, (me vais a perdonar pero no voy a entrar en los “pequeños” detalles). Hoy en día queda alguna pero nada que ver con aquella época (no sé si habrá afectado al ecosistema mis experimentos, creo que no). Eran como una plaga.
En las noches calurosas del verano, en las que dormíamos con la ventana abierta, dormíamos al son de su “croac”. En la laguna sigue habiendo miles de ranas y en verano se sigue escuchando su “música”, cierro los ojos y vuelta al pasado…
Y en el presente, tengo en mi casa una vitrina repleta de ranitas, peluches rana, pomos en forma de rana, tazas de desayuno de ranas, macetas rana…. Siempre que voy a casa de mis suegros, tengo parada obligatoria en Salamanca, ciudad de las ranas y siempre, siempre, añado alguna para mi colección. Me volvió loca la rana Gustavo… ¿Me estará castigando el subconsciente? ¿Serán los espíritus de las ranitas que yo me cargué? Y esa obsesión por el verde que yo tengo? Me encanta el verde, el verde rana, el verde botella, el verde pistacho, el verde lima, el verde manzana, el verde musgo, el verde esmeralda, el verde chillón, el verde caqui…. Pintaría todo de verde, pero como tengo que respetar todos los gustos de los que viven en esta casa, pues me he cortado un poco, y solo la habitación de Laura es de color verde pistacho…¡qué suerte tiene!
miércoles, 11 de febrero de 2009
Un día normal
Hoy por fin, los virus nos han dejado. Creo que quedaba uno sobre la mesa del salón, zapatillazo y listo. Hoy por fin, tuve un día normal.
Me levanté a las 7 para ir a currar y a las 15:30 de vuelta en casa. No hubo que lamentar grandes caídas de sistemas, de líneas ni de servidores. Todo listo y funcionando.
Ensaladita de pasta para comer y a por el coche al taller. Este fin de semana nos vamos de carnavalada a Baralla y necesitaba una puesta a punto. Todo bien, no necesitó meterle mano.
Adri hizo los deberes a la velocidad de la luz y Laurita durmió su siesta de tres horitas, justo hasta las 5.
Y hoy por fin, pudimos ir a la plazoleta, a disfrutar del magnífico día. Después de estar recluidos en casa, días y meses. Incluso teníamos cierto aire con la familia Addams.
Y por fin, BRILLÓ EL SOL(“soo, soito” como dice Laura). Por fin, hemos podido recargar nuestras oxidadas pilas…y es que hay que ver que invierno tan tristón…
Hace una cancioncita?? Venga va!!!
sábado, 24 de enero de 2009
Temporal
Hoy he bajado la persiana de la sala, la que nunca bajo, porque me gusta que en mi casa entren todos y cada uno de los rayos de sol. Adicta soy.
Pero hoy no calienta el sol y es de noche.
Hoy mi queridísimo, no pudo practicar su deporte favorito, el tumbing, acompañado con el ronquing. Hoy ha salido después de cenar, después de una breve llamada al móvil. Ha salido a enfrentarse a este duro temporal. Claro, su trabajo consiste en reparar líneas eléctricas y hoy hay miles de avisos.
En este justo momento se acaba de ir la luz en mi casa, suerte que aún me queda batería…
Las ventanas parece que tuvieran vida propia y que gritan de dolor, y los árboles de la plaza se agarran con fuerza con todo lo que tienen, sus raíces.
Ya ha vuelto la luz pero la bombilla pierde intensidad por momentos.
En el equipo de música, la hora parpadea. Son las 00:27,o eran.
Quisiera irme a cama y quisiera irme tranquila, pero no puedo. Me preocupa él, el del tumbing-ronquing, el de la lasaña.
miércoles, 7 de enero de 2009
Cansada...

A veces, lo bueno también cansa. Eso de pasar horas delante de una buena mesa, con la gente que tú quieres, rodeado de las mejores comidas y postres, sin hacer nada más que hablar, comer, beber…también cansa. Menos mal que tengo todo un año para recuperarme.
Ayer los Reyes Magos se portaron demasiado bien con los peques de la casa, Adrián estaba feliz y contento porque los Reyes sí que conocían sus gustos, no como ese barbudo de Papá Noel que no tiene ni idea. Laura estaba nerviosa rodeada de “quecas” por todas partes, llorando, riendo, cantando y bailando. De hecho, ni tan siquiera fue capaz de dormir la siesta. Demasiado ajetreo…
Menos mal que mañana empezará otra vez la rutina, porque aunque para Adrián sea una lata volver al cole, para mí es todo un alivio. Porque a partir de mañana volverán los horarios estrictos de “a las 9 en cama” y por fin, podré ver lo que me apetezca en la tele y tendré todo el sofá para mí. Y si no me apetece ver la tele, pues leeré un libro. Y si no es un libro, será internet. Y si no es internet, serán otras cosillas. En serio, lo necesito.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Un día de "mierda"
Mierda en los zapatos de Adri.
Mierda en los pantalones de Adri.
Mierda en las ruedas de la silla de Laura.
Harta estoy de ir encorvada por las calles de mi ciudad e ir sorteando “tesoros” que algún puerco que dice ser “amante de los animales” (¡¡mentira cochina!!) va dejando por aceras, parques, puertas de colegio, pasos cebra… la ciudad está minada y ninguna autoridad competente es capaz de solucionar este tremendísimo problema.
Harta estoy de ir paseando con mis hijos sin que parezca que estoy al frente de una tropa de soldados: ¡izquierda! ¡salta! ¡derecha! ¡alto! ¡mieeeerdaaaa!
He estado una hora y pico dándole al cepillo para quitar todos los restos de pastelito de los zapatos, ropa, silla… así que sin más, dejaré el cepillo al lado del árbol de Navidad para que Papá Noel se lo lleve y te lo deje a ti (perro amo), como cepillo de dientes.
viernes, 12 de diciembre de 2008
Mi pequeño “Chicho Terremoto”
Y con este adjetivo sólo me puedo referir a la peque de la casa: Laura. Y yo que pensé que con Adri ya había superado mi dosis de paciencia y de aguante, y que no había nada ni nadie en este mundo más movido que él. Pero nooooo, ahora tenemos a Laura, pura energía alcalinizada.miércoles, 10 de diciembre de 2008
El Rey Baltasar
Ayer por la noche, leyendo uno de los blogs que sigo habitualmente me encontré con una carta a los Reyes solicitando un humilde broche. Y claro, una carta así no merecía otra cosa que ser contestada por los Reyes Magos en persona. Así que rauda y veloz como un rayo, me dispuse a contestar haciéndome pasar por el Rey Baltasar, que dicho sea de paso ha sido mi favorito desde que yo era pequeña como un tapón de lavabo. Espero que la autora me perdone, por hacerme pasar por tan ilustre personaje, pero lo hice con toda la ilusión de darle una grata sorpresa. Los que me conocen ya saben que ando siempre argallando…
Y sí, como os iba diciendo, el Rey Baltasar ha sido siempre mi rey preferido. Volviendo a mi infancia aún recuerdo aquel día, en que también a mí, el rey Baltasar me dejó una carta junto con aquella caja de pinturas acuarelables “Caran D´Ache”. Han pasado muchos muchos años, 34 exactamente, y aún conservo la cajita metálica con sus 30 colores casi intactos. La carta no la conservo pero aún guardo en mi memoria lo que mi tío me leyó aquella noche: “Querida Mariña (así es como me llaman en casa): soy Baltasar, el rey más pobre de todos los reyes y por eso solo pude traerte esta preciosa caja de colores para que pintes con tus dedos lo que veas con tus ojos. Guárdala como un tesoro. Tu rey que te quiere y te desea una Feliz Navidad, Baltasar.”

Y ahí está la cajita, guardada como un tesoro, y en ella también guardo yo todas mis ilusiones de la niña que aún sigo siendo.








