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Mostrando entradas con la etiqueta Laura. Mostrar todas las entradas
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lunes, 4 de julio de 2011

Náyade...o casi mejor rana

Este fin de semana volvimos de camping. Se ve que mis hijos y yo le cogimos gustillo y cada vez que tenemos oportunidad pues allá que nos vamos. Este año ya vamos por la tercera incursión, mientras tanto el “tumbing-ronquing” sigue practicando su deporte favorito en el sofá de casa. Creo incluso que ya forma parte del mobiliario de la casa…lo malo, y no voy a ser yo la que se lo diga, es que, a veces, los muebles se cambian por otros que o bien sean más bonitos o que presten más servicio, o ambas cosas a la vez. ¡Quéyaestábien!

Esta vez me traje de recuerdo dos picotazos: la de una avispa en el codo y la del médico al inyectarme el Urbason. A día de hoy sigo con el brazo dolorido, rojo e hinchado y acordándome de la avispa y de toda su familia, de la pasada, de la presente y de la venidera.

Peeeeeero si me tengo que quedar con algo de este camping (que hay muchas cosas y muy buenas), me quedo sin duda, con el hecho de que Laura ha hecho sus primeros pinitos en la piscina sin manguitos, ni flotadores, ni churros….y a veces hasta sin bañador. ¡Qué ya sabe nadar mi niña! (aunque todavía le falta rodaje, por supuesto) No ha sido sin esfuerzo porque se ha pasado todas las horas habidas y por haber en el agua. De hecho creo que a punto está de producirse la transformación de renacuaja a rana. Un par de fines de semana más y lista. Quizás para el año y con un poco más de práctica pueda ir a visitar a su amigo, el que vive en una piña debajo del mar…y no digo más.

Hay fotos pero yo no llevé cámara….así que en cuanto Sonia tenga a bien pasarme alguna, aquí la pondré…os lo prometo.

Y como lo prometido es deuda, diez horas más tarde, aquí están las fotos:

Nadando hacia la orilla
Boca y ojos cerrados...buena sincronización
Chapuzón va, chapuzón viene...

martes, 5 de abril de 2011

Cuatro+tres

Son los años y los días que tiene mi “chicho tsunami”. Cuatro años y tres días.

Eso quiere decir que Laura ha estado de cumpleaños el sábado y esta madre que tiene todavía no ha tenido tiempo de contároslo. Se le ha ido el tiempo en la cocina haciendo bizcochos, galletas, más galletas y más bizcochos, y alguna que otra magdalena.

El sábado, tras pasar la noche de "okupa" en mi cama, se levantó muy eufórica, muy consciente de que era su cumple. Y después de darme el habitual abrazo mañanero me informó, por si no lo sabía, de que ya era más mayor que Caillou, una de sus series de dibujos favoritas. Caillou tiene “casi” cuatro añitos y ella....¡¡ella sin el casi!!

Y ¿cómo han sido estos cuatro años? ¿Sabéis lo que es tener un tsunami en casa? Pues exactamente lo mismo. Tsunami por su exagerada afición al agua y porque por donde pasa, arrasa. Y si no, que se lo digan a la estantería que hasta el sábado estaba perfectamente anclada a la pared de su habitación. A ver, es que su madre tenía la colonia de las “ocasiones especiales” en esa estantería y hay que reconocer que no todos los días cumplimos cuatro años. Pero por favor, recordarme que le levante el castigo antes de que cumpla la mayoría de edad...

Os dejo un trocito de bizcocho “arco-iris”, por si os apetece... Se lo iba a llevar al cole para que celebrara su cumple con sus amiguitos, pero al final cambié de idea. En el cartoncito del colorante en letra chiquita ponía algo así como “puede provocar efectos negativos en la actividad y atención de los niños” (¿¡para qué lees Virtu!? ¿para qué?) Y ya os podéis imaginar el posible resultado: 24 niños hiperactivizados. Iria, su profe, no me iba a perdonar...y las mamás... las mamás creo que no lo iban a entender. Así que lo llevé a mi trabajo, donde hicieron buena cuenta de ello, creo que hasta hicieron horas extras por la tarde. Si lo saben los jefes, lo mismo nos obligan a comer uno al día, mejor no pasarles la receta.

martes, 22 de marzo de 2011

La Torre de Hércules

Los martes y los jueves toca entrenamiento. A Adri se le ha dado ahora por el balonmano y entrena en el recién estrenado pabellón de los Rosales (como si no tuviéramos pabellones donde hacerlo en nuestro barrio, verdad? en fin...)Y ha sido allí donde mi niña Laura se ha enamorado y lo ha hecho a lo grande. Se ha enamorado de  la Torre de Hércules, (¿qué coruñés no se habrá enamorado de ella, no?). 

Ella en vez de fijarse en como corre su hermano tras la pelota desde las gradas, pues se fija en las vistas y ¡qué vistas!: el mar, toda la bahía, el paseo y allá a lo lejos la torre con su luz intermitente...

Mami, ¿me llevas a la Torre? porfi, porfi ¿en qué piso de la Torre viven las princesas, mami? ¿vamos en barco? Hércules está ¡eh!, porque tiene la luz encendida....

Y mami, que es mucha mami, pero nunca ha llevado a su princesa a la Torre (y no me riñáis, vale?) decide que hoy es un buen día para acercarse y verla más de cerca. No hemos entrado porque las princesas estaban durmiendo y todas las persianas de la torre estaban bajadas. Otro día volveremos, cuando las princesas no duerman, Hércules pueda recibirnos y el ascensor funcione.

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿Acetona please?

Después de pasarme todo el verano de la Ceca para la Meca, este fin de semana, ¡¡por fin!!, me he quedado descansando en mi hogar, dulce hogar. Fin de semana sólo de chicas, sólo Laura y yo.


Y aunque en un principio tuve la tentación de limpiar las ventanas, pasé y me dediqué a otros menesteres. Concretamente a mi cuerpo.


Para ello tuve a mi esteticista, peluquera, masajista...particular: madame Laura.


Empezamos con unos masajes, con pies y manos y con cremita, mucha cremita....después del masaje parecía una trucha de lo escurridiza que estaba. Crema y más crema....Estoy hidratada hasta la próxima primavera.


Después hubo que arreglar los pelos, sin tijeras ni tintes de por medio, eh!. A ver, tampoco me apetecían cambios demasiado radicales, no? Fuera como fuera acabé con ¡¡32 horquillas!! de colores variados y tres coletas.... Menos mal que no tenía que coger ningún vuelo de inmediato, porque el peinado no era compatible con el detector de metales.


Y luego sesión de chapa y pintura.. Aquí la chapista se puso tan nerviosa que dijo que era mejor que me quitara las pestañas que le estorbaban un poco, lástima que hoy no llevara las postizas, ainssss.


Y al final las uñas, eso nos llevó parte de la tarde.... Tres horas para decidir color, poner, quitar, poner, quitar.... que allá por la sexta vez que nos pusimos el rojo decidimos quedarnos con ese. Bueno, en una mano, porque en la otra nos hemos decidido por un color champán...algo más discreto. En los pies no sé, no distingo muy bien, donde acaba la uña y empieza el dedo...uffff


Y hasta aquí lo que nos dio de sí este domingo. Laura disfrutó de lo lindo, yo tuve mi sesión de relax-peluquería que tanta falta me hacía, todo perfecto, pero resulta que mañana es lunes, y otra vez al tajo, y ¡¡¡ayyyyyyyy!!! que no me queda ni gota de acetona y esas que veis, son mis uñas. Pordios, pordios....


jueves, 15 de julio de 2010

De vacaciones en la playa


“Coge tu sombrero y póntelo

vamos a la playa, calienta el sol...”


Que llego el verano es todo un hecho, y aquí, en el segundo C, hay una personita que se toma muy en serio ese hecho. Porque ya pueden caer chuzos de punta o bajar las temperaturas 10 grados que la playa es lugar de culto, lugar sagrado.


Laura nunca había ido a la playa (bueno, vale, el año pasado una vez) y este año , oooohhhhh, descubrió que es lo que se escondía tras la balaustrada del paseo marítimo y le encantó. Le encanta bañarse en el agua fría (fría no, ¡¡helada!!) del Océano, y hacer castillos con esa arena de cantera, comérsela, enterrar tesoros y volverlos a encontrar, correr, observar las gaviotas-palomitas, enterrar hondo muy hondo todas las colillas que ve y matar todos los monstruos-algas con su pala y con su rastrillo.


Desde que se levanta hasta que se acuesta sueña con ir a la playa y no entiende de meteorología. Por eso, cuando hoy llegamos a la playa y nos encontramos con la playa vacía, con la arena todavía mojada del chaparrón anterior, los vigilantes en su caseta, le pareció lo más normal. Le faltó tiempo para tirar las chanclas y desnudarse y correr como una loca hacia el agua, toda para ella. Y yo detrás intentando convencerla: “Laura, noooooooo nooooo, en la ducha cariño, en la ducha llenamos el cubito y hacemos castillitos”.


Debimos armar el suficiente escándalo para que el vigilante saliera de su cómoda caseta y se instalara en su silla al más estilo David Hasselholff, colocara el banderín verde y pensara “se abre la playa, que ya está aquí, la Pamela y sus niños”.



En fin, que estoy de vacaciones, con mis niños, en la playa y en Coruña. Cosas que pasan.

viernes, 2 de abril de 2010

Cumpeañosssssss feiizzzzzz!


Pues sí, tenemos a Laura de cumpleaños. Tres añitos hace que llegó a nuestras vidas este "chicho terremoto".

Cuando nuestras esperanzas estaban perdidas, después de buscarla durante tres años, ¡zas! allí estaba, entre mis brazos...la niña más preciosa de este mundo, mi Laurita.

A veces me saca un poco de mis casillas con sus trastadas pero cuando me da esos besitos dulces como la miel, esos abrazos de oso y me dice "te ero mami". Me derrito. No soy nada, lo soy todo.

Y ese carácter que tiene, ¿de dónde habrá salido? Me encanta cuando pone esos bracitos en jarra y me suelta lo de "si queres bien y si no tamen". Es muy independiente, a veces demasiado. Todo lo quiere hacer ella solita.

Ahora empezó con la etapa del "Por qué". Un poco desesperante, porque hay cosas que no tienen un por qué. A veces se contesta ella sola: "po qué?, poque sí".

Y si hay algo que define a Laura y mucho es su carácter alegre. Aunque rabuda también es un rato largo..

Te quiero mucho mi niña. ¡¡Feliz cumpleaños!!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Voodoo o no voodoo



Antes de ayer ha vuelto mi compañero de trabajo de su viaje, durante un mes, por Estados Unidos, concretamente por la Costa Este. Y teniendo en cuenta que sólo somos dos féminas en el departamento, ha tenido el detalle de traernos un souvenir (feo, no?)


Y fue en Nueva Orleans, cuna del voodoo, donde nos ha comprado un muñequito, como el de la foto, para cada una. Trae dos alfileres, uno blanco y otro negro. Me imagino que ya supondréis cual es para el bien y cual es para el mal. Exaaaacto.


Aunque ya tenía en mente con quien iba a utilizar el negro, pues me estrené con el blanco.


Hace un mes le descubrimos un pequeño bulto a Laura en la ingle y ayer tenía cita para hacerse una ecografía y salir de dudas. Así que a pesar de ser bastante escéptica, estrené el muñeco recién llegado alén de los mares. Un “PORISACASO NOFUERASER”…


Después de estar un mes haciendo conjeturas, de lo qué tendría Laura, nervios y demás… ayer por fin se fueron los miedos: la cosa es seria pero no grave. Tiene un ganglio inflamado, supuestamente debido a un arañazo de un gato. Laura se pasó todo el verano en la aldea, donde tenemos tres gatos y algún que otro arañazo se trajo de recuerdo.


Sí, ya lo dije en un post anterior, que los gatos iban acabar conmigo. Ahora sólo falta ir a la pediatra y que valore darle antibiótico o no.


Así que ya sabéis cuidadín con los gatos y a hacerme mucho la pelota... (el alfiler negro aún sigue sin estrenarse, je je )


miércoles, 28 de octubre de 2009

Haciendo amigos


Hay una niña en el parque, dos años mayor que Laura, que juega mucho con ella. Se llama Alba. Y Laura, a veces, cuando no le van bien las cosas con ella suele sacar su instinto animal y suele hincarle el diente. Cosa que ya estamos tratando de corregir porque, si algo detesto, es que los niños se muerdan. Aún recuerdo aquel día en el que Adrián, con 4 “capas textiles”, traía por toda su tierna espalda las huellas dentales de su amigo de juegos.

Y parece ser, que ayer Laura y su abuela fueron al parque y se encontraron con Alba. Y ésta, queriendo poner al día a la abuela, rápidamente le soltó toda la retahíla de mordiscos que había recibido a lo largo de estos meses. La abuela pacientemente escuchó a Alba, mientras Laura escuchaba de reojo y con cara de pocos amigos. Cuando Alba acabó y la abuela dijo aquello de “es que Laura es un poco mala, habrá que castigarla”, Laura respondió con un:


¡UN-DÍ-A-ME-CO-MO-A-U-NA-NI-ÑA!


Y tal como si Laura fuera el lobo feroz, la niña huyó despavorida, no fuera ser cierta la amenaza de Laura.

Pues eso, haciendo amigos…



jueves, 24 de septiembre de 2009

Asquerosidades

Un piojito se balanceaba sobre el pelo de Laura
Como veía lo bien que vivía
Fue a llamar a otro piojito

Dos piojitos se balanceaban sobre el pelo de Laura
Como veían que no se morían
Fueron a llamar a otro piojito

Tres piojitos se balanceaban sobre el pelo de Laura
Como veían que peligro no había
Fueron a llamar a otro piojito

La madre del piojo se balanceaba sobre el pelo de Laura
Asquerosamente se reproducía

Pero ¿qué pasó?, Virtu llegó
Y los fumigó…

¡Qué asco! Laura se ha traído unos horrendos “amiguitos” chupasangres de la guardería para casa. Y estamos como en la canción “¡Cómo me pica la nariz!, ¡ya no lo puedo resistir!…” y en vez de nariz, a mí ya me pica todo.



Derechita a la farmacia me fui y le pedí el ZZ PAZ piojil, tamaño familiar, para cargar mi pistola fumigadora. Primero los niños, luego la menda y por último el padre, que vino tarde de trabajar y ya lo esperé en la puerta y ¡hala! ¡chorro al canto!


¡Qué asco! ¡Y qué picor! Ya os estáis rascando, ¿no? Si es que estas nuevas generaciones de piojos son capaces de atravesar hasta la red de redes…¡Es la guerra!

domingo, 12 de julio de 2009

Zamene.18 gotas cada 24 horas

Laura ha terminado la semana con laringitis aguda. En el hospital nos ha atendido una amable doctora que empezó a sacar libretitas de su bata (¡hay que ver el fondo que tienen esas batas!) con muchas anotaciones y al final ha consguido recetarle 18 gotas de Zamene cada 24 horas durante 5 días. El resultado ha sido el siguiente:

Dieciocho gotas en petit de chocolate.

Dieciocho gotas en batido de chocolate.

Dieciocho gotas en yogur de beber sabor fresa.

Dieciocho gotas en zumo de piña.

Dieciocho gotas en agua con azúcar.

Dieciocho gotas en burmarflash sabor cola.

Una gota por gusanito, haciendo un total de dieciocho gusanitos y 18 gotas.

Dieciocho gotas a pelo, a las “bravas”.

No hemos conseguido nada, salvo que ahora odia el petit de chocolate, el batido, el zumo, los gusanitos, etc... ni agua del grifo quiere. Y me ha costado convencerla, cerca de media hora, para que se tomara el jarabe para la fiebre.

Después del experimento "fallido" al frasquito no le quedan muchas gotas, y sinceramente, creo que a Laura le importa más bien poco....

¿Alguien me puede decir cual es el truco para que una niña de 2 años se tome esas gotas asquerosamente amargas? Me recuerdan a una infusión que hacía mi madre contra las lombrices, a base de flores de codeso, ¡quéasco, quéasco!

miércoles, 10 de junio de 2009

Sol ardiente de Junio

Me gustaría convertirme en osa. Sí, en osa, para hibernar y no despertar hasta que salga el sol.

Pero estoy casi segura que en el caso de convertirme en algún animal me convertiría en rana. Aunque el que comparte mi cama dice que sería una víbora casi perfecta, porque estoy todo el día hincándole el diente.

Pero no, yo sería rana, y sería feliz de vivir en esta Galicia que llueve un día sí y otro también.

Pero no, no soy rana (de momento) y este tiempo está acabando con mi paciencia y con mi ánimo, por qué no decirlo. A parte de esta migraña heredada, que esta semana va pegada a mí, como una lapa. Ayssss.

Las conversaciones con los vecinos en el ascensor se vuelven odiosas: “parece que llueve”, “este año no apeamos el paraguas”, “está cayendo una”…. Una ya prefiere centrarse en el techo del mismo en vez de prestar atención a tanta conversación repetida. Odio las nubes, esas nubes negras, grises o blancas como algodón. Las odio.

Y yo con mis fieras, en casa. Horrible. Todo el día a la gresca. Y ayer decidí salir con ellos, de compras, y me olvidé, entre muchas cosas, de dos pequeños detalles: bozal y correa. Tuve la ¿brillante? idea de llevarlos a un centro comercial. A puntito estuve de hacerme el anaquiri.

Y ya para rematar la tarde los llevé a ver materiales de baño. Entre que el albañil no puede venir hasta septiembre y otra (la menda) que se aburre, a pesar ya de tener todo decidido, pues decidí visitar (juro que será el último) uno de esos almacenes repletos de azulejos, pavimentos, sanitarios, grifos, etc.

Y pasó lo que tenía que pasar: Laurita puso en práctica todo lo aprendido la semana anterior en su operación-pañal. Que para eso me pasé toda la semanita diciéndole aquello de “¿Dónde se hace pis-caca?” y ella respondía con su vocecita de “en el vate”. Y aquel almacén, repletito de “vates”… Ocurrió demasiado rápido, sólo tuve que ver la cara horrorizada de la dependienta cuando me di cuenta de que estaba pasando algo ¿raro? Mi otro yo me decía “no mires, no!!” pero lo hice y allí estaba Laura, sentadita en uno de ellos y haciendo lo más natural del mundo. Sentí el sol abrasador en mi cara, el verano concentrado en mis mejillas. ¡Trágame tierra!

¡¡Por Dios!! ¡¡Por Dios!! Que quiero ser como ella, como la del cuadro. Y dormir, dormir, dormir hasta que salga el sol en junio, septiembre, o diciembre. Y que mis hijos tengan 18 o más años para echarlos de casa sin cargos de conciencia.

Por cierto, ¿no os parece precioso este cuadro?, “Flaming June”, del británico Frederic Leighton, ¿os fijasteis en la tremenda puesta de sol que hay por detrás de la dama durmiente? ¡Impresionante! ¡Qué envidia!

martes, 2 de junio de 2009

Operación PAÑAL

Hace tiempo que me ronda la cabeza la idea de quitarle el pañal a la peque…la excusa siempre era la misma, había que esperar a la llegada del buen tiempo.

Y el buen tiempo ya llegó, no sé si para quedarse o para irse, pero lo cierto es que como excusa ya no me vale.

Así que me armé de paciencia y voilá! Laurita sin pañales. Me refiero a los de día, los de la noche va ser otro cantar. Y si es como su hermano, podemos hablar de años, muchos años.

Y mira tú por dónde que hasta me ha dado un poquito de pena porque me he dado cuenta de que Laura está dejando de ser un bebé, y como dice ella, ya está hecha toda una chica. Y lo que mola tener un bebé en casa, para achucharlo y comértelo a besos…

La cosa ha sido de lo más fácil. Fue quitarle el pañal y ponerle ropa interior cómoda y fresquita y me ha dicho que los pañales “tururú”. Al contrario que Adri, no hay que recordarle cada dos por tres lo de “¿quieres hacer pis?”. Si está en la calle ella sola baja y sube y “ya tá”. En casa, tiene su orinal y cada vez que le apetece ya la ves haciendo el caminito.

Todavía quedan muchas cosas que aprender, sobre todo en la calle. Lo de buscar un sitio adecuado todavía no lo tiene muy dominado. Si le apetece en medio de la plaza, pues ya está, allí mismo. Si le apetece detrás de un banco, pues detrás de un banco.

Algún problema tendremos porque ella es muy independiente y muy suya. No quiere que yo le ayude en nada, pronto sale por su boquita lo de “no, no, ayuya no. Yo, yo”. Esto me hace gracia porque Adri cuando quería referirse a él mismo, siempre decía “el nene quiere”, “Adri quiere” ó “mi quiere”. Esta me ha salido más egocéntrica y el “yo” se lo tiene requeté aprendido.

En fines pikolines….qué solo me queda el chupete. ¡Ahí es nada!

jueves, 30 de abril de 2009

¿Cerditos con fiebre?

Estoy un poco preocupada con esto de la gripe porcina. Sobre todo porque desde hace unos días, la peque de la casa, Laurita, mantiene una extraña relación con tres cerditos.

Todo empezó el sábado, en la fiesta de su cumpleaños. Entre los múltiples paquetes de regalos había uno que le llamó mucho su atención. En él venían tres preciosos cerditos (veáse imagen).

El caso es que desde ese día, decidió que tales cerditos pasarían a ser compañeros de almohada. Y ahí están, todos apretujados, durmiendo en su recién estrenada cama de 1,05. Los tres cerditos, las dos muñecas, el conejito, el osito de peluche y por supuesto, Laura. Hay que ver lo que puede dar de sí una cama tan pequeña. Si me llegan a decir que iban a coger ocho en ella no me lo creo, pero así son las cosas.

Y ahora, en todas las portadas de los periódicos y en la tele nos alertan/acojonan con eso de la gripe porcina, incluso en Egipto han decidido sacrificar todos los cerdos (entiéndase cerdos de cuatro patas) para no correr el riesgo. Estamos ante una pandemia que, de momento, ha generado ríos y ríos de tinta y pánico entre la gente.

Y yo que soy muy precavida, el lunes le compré a Laura su pack: mascarilla y guantes. Y ya le he explicado que si quiere acostarse con esos tres, ha de hacerlo de forma segura, no vaya a ser, nunca se sabe…..

Decir que, a esos tres ya los tengo yo en cuarentena. Como les vea salir algún colorete en sus rosadas caras o algún estornudo a destiempo, le abro la puerta al lobo y que se los coma a los tres. Con la mafia han topado, ja! Sé que Laura lo superará.

jueves, 2 de abril de 2009

A mi niña, ¡Feliz cumpleaños!

Parece que fue ayer pero ya han pasado dos años, los dos años que hoy cumple mi niña.

Venía con retraso, así que la doctora decidió “convencerla” para salir y para ello nos citó para un lunes, a las 8 de la mañana. Dos de abril del 2007, “cita con la vida”. Y aunque aquello se alargó más horas de las deseadas, Laura asomó su cabecita a este mundo. Fue un aterrizaje forzoso, porque hasta el último minuto se resistió a bajar, con lo cual, fue imprescindible la utilización de herramientas extras.

Y allí estaba, la ternura personificada. Aquella carita, con sus ojitos mirándome pero sin ver, sintiendo y respirando vida. Y ese olor tan profundo, olor a mi niña que nunca olvidaré. Y esa boquita llena de besos para darme. Y esas orejitas tan perfectas, listas para escuchar. Tantas cosas que decirle. Luego, su llanto fuerte me hizo saber que todo iba a ir bien. Primer mensaje recibido. ¡Qué momento tan inolvidable! No puedo dejar de recordarlo sin emocionarme.

Su padre no quiso estar presente por alguna extraña razón, supongo que fue pánico. En el último momento, cuando la matrona le trajo el pijama verde y le hizo la pregunta de ¿quiere usted bajar?. Va y contesta con un NO, alto y claro, que le salió del alma. Será………. será no, lo fue, un capullo.

Y aquí está Laurita, dos años después, con la misma mirada tierna y con más energía que la hormiga atómica. Dándonos sustos un día de cada siete, y muchas alegrías, cientos al día. Es el solete que brilla noche y día en el segundo C, un saquito de la risa, un quitapenas y últimamente un quitasueños (¡que se le va hacer!).

¡¡Feliz cumpleaños, mi niña!! Un besazo. Aquí te dejo un regalito virtual. Sé que te gustará, porque cada vez que me ves aporreando teclas, vienes por detrás y me dices “mami, pinpon ñeco”.

martes, 31 de marzo de 2009

A la cama y a ....


¿¿¿Dormir???

Esto es más duro de lo que parece. Llevo dos pinzas en cada ojo aguantando de mis párpados. Las horas sin dormir de los últimos días, pesan como enormes losas de hormigón.

Mis neuronas piden a gritos una buena sesión de sueño. Las voy engañando a base de cafeína, mucha cafeína. Y cuando ya no pueden más, con una buena dosis de arginato.

Laura lleva una semana durmiendo en su cama. Y lo de dormir es un decir, porque hace de todo menos eso. Pensé que iba ser más fácil porque siempre ha dormido de un tirón. Ilusa de mí.

Desde que empezó a tirarse desde lo alto de su cuna, cual Tarzán pero sin liana, me alarmé pensando que, quizás, el número de puntos necesarios tras su caída “en picado” sería directamente proporcional a la altura de su cuna. Así que pensé que era un buen momento para estrenar la cama, más a ras del suelo.

Y desde entonces, las noches han dejado de ser silenciosas y tranquilas. Ahora tienen un matiz “aventurero” y como toda aventura, agota. En su primera noche, Laura descubrió que hay mundo debajo de su cama y noche tras noche, se baja, se cuela hasta el fondo y entonces llama por mamá (por las noches, todas las madres tenemos la habilidad de convertirnos en “madres solteras”, ¿por qué los niños no llaman a papá?, me pregunto). Mamá acude y ni rastro de niña, hasta que la encuentra. Le “explico” que allí no se duerme y que salga inmediatamente. Ella responde: “no guta”. Ahora me toca a mí, colarme y sacarla. Son las 3 de la mañana.

Ayer le tocó a su padre estar de guardia. A las 2 de la mañana, puntual como siempre, la “llamada de la selva”. Su padre, raudo y veloz, acude. Estaba dándose cabezazos con el pie de la cama, no calculó bien la distancia porque según ella “lus no tá”, es decir, estaba a oscuras, no había luz. Luego se pasó hora y media : “tú No, ma-má”. Así que mamá, que lleva dos horas sin pegar ojo, escuchando desde el otro lado del pasillo los gritos de su cachorrillo, acude rápida como un rayo. ¿Eso es instinto o es tontería?

Tres horitas al día son mis horas de sueño. Y ya no soy persona, que queréis que os diga. Espero que esta etapa pase “iito-iito” (rapidito), como dice ella.

Y pensar que me esperan muchos kilómetros que recorrer este fin de semana…

miércoles, 18 de marzo de 2009

Estrellando huevos


Como siempre llegué del super cargada de bolsas. La silla de Laura recordaba a los antiguos feriantes, cargados de fardos.

Fui descargando las cosas sobre la mesa de la cocina, guardando bolsas, lechugas, yogures y un larguísimo etc en su sitio. No recuerdo en qué momento fue, sonó el teléfono. ¡Otra vez!, que si quiero contratar un seguro de vida, que si tiene un montón de ventajas, que si pruébalo gratis durante 3 meses y luego si no te acuerdas de darlo de baja ya te pasaremos el recibo, etc. Que no, que no me interesa nada de lo que me ofrezcan sin yo pedirlo. Odio la publicidad “invasiva”. En fin, cuelgo el teléfono y sigo con lo mío, hasta que consigo tenerlo todo en su sitio.

¿Todo? ¿He dicho “todo”? Faltaba “media docena de huevos” y sospechosamente ¡Laura!

Y allí estaba la “chicho terremoto”, en su habitación, estrellando huevos, tan tranquila y silenciosamente. Empapada de huevo hasta las cejas, la levanté del suelo y cuando la tenía a mi altura le dije aquello de: “te voy a freir en la paellera”. Menos mal que recapacité y sólo la metí de cabeza en la bañera, con todo incluido.

Creo recordar que la yema de huevo es buena para el pelo y para la piel, pero nunca he oído hablar de sus efectos en el parquet…y menos mal, que las paredes, esta vez, se han librado.

Y por cierto, la próxima vez que me llamen ofreciéndome un seguro de vida, quizás me lo piense.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Mi pequeño “Chicho Terremoto”

Y con este adjetivo sólo me puedo referir a la peque de la casa: Laura. Y yo que pensé que con Adri ya había superado mi dosis de paciencia y de aguante, y que no había nada ni nadie en este mundo más movido que él. Pero nooooo, ahora tenemos a Laura, pura energía alcalinizada.
Porque Laurita tardó en llegar pero al final aterrizó y de qué manera!!. Cuando ya lo teníamos todo por perdido, con un aborto de por medio, muchos análisis, muchos tratamientos, muchas ilusiones y desilusiones y ya con un informe nada favorable, apareció ella, por sorpresa. Y digo, sorpresa, porque ya había regalado/dejado todo lo de Adri: ropa, cuna, silla, y resto de periféricos de un proyecto “bebé”, cuando de repente empecé a notar algo extraño dentro de mí, que me hacía tener doble de sueño y doble de hambre. Y eso extraño, no era otra cosa, que la vida, en su más pura esencia.
Y ahora después de dos años y medio de que pasara todo aquello tenemos una personita correteando por toda la casa durante el día, y quitándonos el sueño durante la noche. Y esa personita es Laurita, la “nena” como se gusta llamar ella. Nosotros la conocemos como el huracán “Laura” porque por donde pasa arrasa, y si no que se lo digan a mi juego de café para 6 que adornaba la estantería de mi cocina, del cual sólo nos quedan 2 tazas y 4 platos.
Por lo demás, puedo decir, que es una niña difícil de ver, porque se mueve a la velocidad de la luz, y si antes estaba arriba, ahora está abajo, y si antes estaba dentro ahora está fuera. ¡Increíble! Pestañeas y ya no está, vuelves a pestañear y ya aparece. Le gusta mucho jugar al escondite pero la verdad es que no es nada habilidosa, porque sólo esconde la cabeza.
Después es una artista, sólo hay que ver cómo ha dejado la pared de su habitación armada únicamente con un lápiz de su hermano. ¡Menuda obra de arte!
Es ecologista, lo que no vale, a la basura y si hay algo que ella pueda aprovechar de la basura, lo rescata y listo. Le encanta sobre todo rescatar los botes de yogur de su hermano, para aprovechar la última gotita que queda en él.
Investigar es su pasión. Le encanta saber para qué sirve todo lo que está en los cajones, las gafas de papá, los juguetes de Adri, los botones de la tele, los zapatos de tacones y la escobilla del wáter. Amante del riesgo: escalada de altura, enchufes, puertas son su debilidad. Sabemos que tiene todo un ejército de angelotes velando por ella y estamos tranquilos.
No hay velcro, cremallera, cordones o botones que se le resistan. Recordemos que cuanto menos peso lleve encima a más velocidad puede correr. Sobre todo, le encanta andar descalza, luego vienen las temporadas de moquito va, moquito viene.
Odia cortarse las uñas y el pelo. Es un verdadero trauma para ella y para quien osa hacerlo, o sea la que aquí escribe.
Le encanta el zumo de naranja, se bebería litros y litros. Se levanta y la primera palabra es “ssssumo”. El mejor regalo para ella: una mandarina. Sabe pelarlas, desprender los gajitos y quitarle los hilitos, lo hace con suma perfección.
Amante de los idiomas. Habla japonés y chino mandarín con desparpajo. Hacerse la sueca también se le da bastante bien y ahora mismo está con el español, que a este ritmo en unos cuantos meses ya lo tiene dominado.
Le encanta canturrear en la bañera, a pleno pulmón. Siempre acompaña el canto con un “leve” chapoteo en el agua, manos y pies a la par hacen llegar el agua a niveles insospechados. Mi cara de horror hace contraste con su sonrisa de oreja de a oreja. Será…

Y podría seguir, pero ya no quiero aburrir. Cuando queráis os dejo a mi “Chicho Terremoto” que en el fondo, no es más que un solete.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Charolín y Mediasuela VS GEOX


"Charolín y Mediasuela son dos botitas gemelas.Su dueño se llama Tomín. Tomín se pone las botitas todos los días. También los domingos. Con ellas juega y va al colegio. De noche, Tomín las deja en su habitación. Duermen al pie de la cama. El gato Cifú las abriga con su piel".



Así empezaba aquel maravilloso libro con el que me enganché a la lectura. Era el libro de lectura "Mundo Nuevo" de 1º EGB. Mucho ha llovido desde entonces y muchas cosas han cambiado. Y ese buen recuerdo que guardo de ese magnífico libro quedó truncado el día que le compré a Laura unas botitas, también gemelas, que bien podían haber sido Charolín y Mediasuela pero qué va!!, ¡no se merecen ese nombre!. Y es que, como diría mi abuelo, "¡Cómo che cambiou o conto!"...Ahora os cuento la nueva versión ...

Hace unos 6 meses que le compré unos GEOX a Laura, justo cuando empezaba a andar, porque pensé que los preciosos pies de la peque de la casa se merecían lo mejor en su primera caminata. Así que ni corta ni perezosa me gasté unos 50 euros en unas botitas de esta marca tan internacionalmente conocida. No sabía que con ellos me iba a llevar el peor susto de mi vida, gracias a unos "sobretacos" que llevaban pegados a la base. A los 15 días empezaron a desprenderse sin darnos cuenta, pero Laura, amante del peligro, de profesión exploradora se dió cuenta al instante. Y una vez que consiguió que aquella pieza de goma se desprendiera de la suela de su zapato pensó que tenía un aspecto muy apetitoso y se la metió en la boca. Lo que vino después no puedo recordarlo sin que se me pongan los pelos como escarpias, porque Laura se puso morada y los minutos que pasaron hasta que conseguimos que vomitara y soltara la dichosa pieza de goma que estaba atascada en su garganta fueron los peores minutos de mi vida.

Evidentemente después del susto, me puse en contacto con GEOX para denunciar este hecho, con la intención de alertar del peligro que supone la existencia de esos sobretaquitos. Cuando ya había pasado mes y medio de comunicarles este hecho que ya pensé que GEOX era más un mito que una realidad, se dignaron a contestarme y me pidieron que les enviase los zapatitos. Querían hacerles un control de calidad en Italia, ¡toma ya!. Y allá se fueron los zapatitos de Laura, a Italia, como Charolín y Mediasuela fueron en su día a Zapatolandia (creo que se llamaba así, eso no lo recuerdo). Tardaron otro mes y medio en decirme, que efectivamente existía un defecto de fabricación de toda la serie. Resolvieron que no los retirarían del mercado (supongo que considerarían que lo que hizo Laura es un caso aislado y raro) pero que me mandarían un par nuevo, evidentemente de otro modelo.

Lo cierto es que esperé dos meses y medio a que me llegase ese par nuevo, supongo que hacer llegar unos zapatos desde Italia hasta nuestra casa es muy complicado y también supongo que vendrían caminando y ¡claro! son muchos kilómetros.

Ni que decir tiene que me parece inconcebible e indignante que una marca como es GEOX, conocida internacionalmente, no sea capaz de dar una pronta solución a un problema que afecta a la seguridad de los más peques.
Y también resulta sorprendente que a pesar de que se lo haya comunicado a Consumo, no haya recibido respuesta ninguna ni se haya hecho nada al respeto.

Desde aquí, quiero decir, que antes de comprar unos GEOX te lo pienses. Que no te convenzan con publicidades engañosas.

No volveré a confiar en GEOX.

lunes, 7 de abril de 2008

Un fin de semana de locos y de "loquitos"

Este fin de semana ha sido una auténtica locura. Estuvimos celebrando el primer cumple de la princesita de la casa, Laura. Este año decidimos hacerlo en casa y como ella, de momento, no tiene amigos propios a los que invitar, mamá y papá se han tomado la libertad de invitar a buena parte de los suyos con sus respectivos peques.
Aprovechando el buen tiempo, nos fuimos con nuestros bártulos a Sobrado, a casa de mis (santos) padres y allí hicimos buena cuenta de los embutidos que trajimos de Hervás y de un rico churrasco para 30 personas.
El viernes por la tarde, al salir de currar ya me puse manos a la obra. Había que tener todo listo antes del domingo. Me fui a la carnicería (del barrio por supuesto) a encargar la carne y los chorizos. Después a la pastelería a encargar la supertarta. Ahí ya me llevé un chasco, me salía la tartita en 70 euros, así que me permití el lujo de pensármelo, no era para menos. Después fui un rato a la plaza con los niños y allí estaba Rosario (la más loca de la plazoleta) con sus ideas. Me sugirió la brillante idea (miles de gracias Rosarillo) de hacer la tarta en casa con galletas, flan y chocolate y decorarla con golosinas. Me quedó casi casi perfecta y buena debía estar porque hice dos y sólo quedó un trocito, hasta los niños comieron y ¡repitieron!.


El sábado por la mañana fue un poquito estresante, porque David estaba en el curso de cocina así que entre preparar los niños, hacer las bolsas, empaquetar todo, dejar la casa lista, ir a la carnicería a buscar la carne e ir a por Adrián Mato, el amigo de Adri, casi me da un jamacuco… A la 1 ya estaba en la aldea, y por fin, tuve un momento de respiro. Los niños estuvieron liados todo el día jugando con las gallinas (pobrecitas, esta semana seguro no ponen ni un huevo) . Más tarde llegó David y ya empezamos a preparar las tartas, cortar el fiambre, fregar el suelo, poner la mesa, inflar los globos, etc.. Con todo acabamos a las 11:30 de la noche y ya nos entregamos a los brazos de Morfeo de muy buena gana, todos, excepto los niños (los dos Adris) que seguían de risitas y charloteo en la cama. Tuve que levantarme un par de veces a poner orden y ¡por fin! se hizo el silencio, de un tirón hasta las 9 de la mañana, que ya empezaron las risitas y los ruidos ¡otra vez!….
Nos levantamos, preparamos desayunos y a la tarea, pelar patatas, lavar lechugas, cortar el fiambre que nos quedaba, poner platos, vasos, etc. A David lo destinamos al brasero a churrascarse con la carne. Laura se despertó a eso de las 10:30 y estaba toda flipada con los globos, con la mesa , … como diciendo: ¿Qué hacen estos locos?

A la 1 empezó a llegar la gente, los primeros Ángel y Vanesa (enhorabuena por ser los más puntuales) y sobre las 2:30 empezamos a comer. Después de comer y antes del café, el momento más importante de la fiesta, soplar la velita y abrir todos los regalos que han sido muchos y superchulos. Me ha dicho Laurita que le gustan todos y que la próxima fiesta ya se encarga ella de la comida con su "supercocina" y además que no va llegar tarde porque ya está motorizada. Lo que sí, va tener difícil lo de escoger traje porque todos son tan bonitos que no va saber por cual decidirse... (gracias por todo).

Y menos mal que pusimos platos y vasos de usar y tirar y nos ahorramos lo de fregar, porque si no, creo yo, que estaríamos hasta hoy fregando y limpiando.
Sobre las 7 de la tarde, cuando empezaron a marchar los invitados, acabó la fiesta, recogimos como pudimos y para Coruña, con los niños, que más que niños parecían saquitos de escombro, sobre todo Adrián, tuve que darle con el cepillo para sacarle toda la porquería que traía incrustada, se trajo media aldea (hasta un huevo de las kikas se trajo en el bolsillo).

A las 10 todos listos y en la cama, yo aun me quedé esperando que acabara la lavadora para tender la ropa. A las 12:30 mi cuerpo yacía en la cama, más muerto que vivo pero con la satisfacción de haber disfrutado de la compañía de todos vosotros, mis amigos. Volvería a repetirlo, sin lugar a dudas, cientos de veces.
Gracias a todos vosotros, por hacer el esfuerzo de venir a pasar esta tarde del domingo y celebrar con Laurita su primer cumpleaños.
Gracias a:
Antonia, Juan y Javier (mis tíos y mi primo de la Acea)
Belén y Eduardo, y sus peques Diego y Pablo
Elena y Jesús, y sus peques Adrián, Paula y Patricia
Irene y Carlos, y su peque Irene
Los abuelos de Laura
Los papás de Laura y su hermanito Adrián.
Mª Carmen y Jaime, y su peque Silvia
Marta y Juan (el padrino de Laurita)
Nuria y Fer, y su peque Noa
Patri y Noni, y su peque Dani (y un proyecto peque)
Vanesa y Ángel, y su peque Alba ( y un proyecto peque)
Virtudes y Alfonso (otros tíos míos que tienen una casita al lado)

miércoles, 2 de abril de 2008

¡¡¡¡Laura acaba de cumplir 1 añito!!!!!

Gracias Laurita, por hacernos estos últimos 366 días tan especiales, y los que nos quedan........

Un beso de papá, de Adri y de mamá.