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lunes, 11 de julio de 2011

De boda

Y nos fuimos de boda. De boda torera, banderillera, rociera...

Mi prima, la peluquera, se casó con un torero. Y lo hizo a lo grande, en la Plaza de Toros del pueblo, a la una de la tarde. 

Y toda mi familia, incluyéndome a mi, gallegos de pura cepa, osea del norte más norte, casi nos da el jamacuco padre. Porque aquella plaza se nos antojó como una gran olla y todos aquellos muchachos tipo Marismeños, cantando el "Salve Rociera", unos caníbales dispuestos a devorarnos....y yo dándole al abanico, no fuera yo la primera en asarme y acabar entre sus dientes.

La novia, como todas las novias, llegó del brazo de su padre, montados en una calesa. Medio pueblo y la otra mitad se reunió delante de la casa de sus padres para verla salir hacia la plaza. En la calesa también fue Laurita, como una reina ella, saludando con su manita a todos los que se cruzaron en el camino.

La ceremonia la ofició el alcalde y entre palabra y palabra de la autoridad presente, pergamino va, pergamino viene.....yo pensé que estábamos en la entrega de los premios "Príncipe de Asturias". Alguno hizo llorar a la  novia, mucha emoción contenida...

Pero si alguien tiene mucho mérito, ese es Capote, el perro del torero. Allí estuvo, aguantando el tipo con su traje tipo chaqué, blanco satén... Miraba a su dueño con cara de corderillo, cómo diciendo, que me quiten ya este peso de encima, que bastante tengo ya con mi pelaje....pobrecito, animalito...

Los que sobrevivimos a la ceremonia, que fuimos casi todos, pasamos a disfrutar de un refrigerio a la sombra (cómo me gusta la sombra!!) de los castaños, a pie de Plaza. 

Más tarde, le dimos al comercio y al bebercio en un sitio de lujo: Hotel Hospedería Valle del Ambroz. Allí hicimos buena cuenta de todo lo que nos pusieron: desde un gazpacho de cerezas a un cochinillo a la brasa que estaban de vicio. Los marismeños (no eran, pero a mi me lo recuerdan) también nos acompañaron con sus cantes "jondos" durante toda la comida. El hermano del novio también nos mostró sus dotes con la guitarra y unas sobrinas hicieron lo propio con el baile. Hubo muchas sorpresas, que si regalitos para la novia, que si para el novio, que si para el hermano, que si para la madre....yo hasta pensé que de un momento a otro tendríamos allí a Isabel Gemio con su "Sorpresa, sorpresa". Al novio le cortaron los calzones y la corbata con la espada de torero y a la novia sus amigas le hicieron picadillo la liga. Y luego a pasar el bote... Para el novio hubo un bonito regalo: un capote con el nombre de sus dos hijos: Triana (nacida de otra relación) y Alejandro (que nacerá en unos tres meses), y un minicapote para el futuro hijo. A la novia, un ramo de rosas rojas. Porque ese fue su primer regalo al comenzar la relación.

Y después de toda la comida y bebida, tocó otra vez ir a la Plaza, a torear unas vaquillas y mover un poco el esqueleto. Y allá que nos fuimos, no sin antes pasar por casa y ponerse unos vaquerillos, y unos zapatos cómodos. 

Las vaquillas no eran tales, eran becerrillas...pobrecitas mías, tienen bien ganado el puñado de alfalfa que les darían al final (o eso espero). Una hasta se coló por el burladero y volvió a salir sin tropiezo alguno. Como decía mi madre, para saltar a la plaza y llevarse una bajo el brazo. Hubo quien toreó descalzo y otro que toreó con muleta y la pata chunga...y hubo incluso quién se comió la arena pero, sin lugar a dudas, creo que era más peligroso el alcohol que en la plaza corrió que las pobrecitas ternerillas.

Después de "torear" las vaquillas y bailar un buen rato, tocó otra vez darle al diente. Embutidos extremeños acompañados de unas buenas empanadas gallegas, combinación perfecta. Y otra vez a la plaza. Laurita cayó rendida debajo de un capote y horas más tarde fuimos para casa, aunque la gran mayoría allí quedaba.

Al día siguiente la "tornaboda". Comida  y bebida única y exclusivamente para la familia y algún amigo importante. Nos sentamos al lado de un torero, amigo del novio, y su mujer. Estuvimos hablando de frutas y hortalizas. Quién me diría a mi que acabaría hablando con un torero de los espárragos que se dan a la orilla del Guadiana, aunque al final nos enseñó sus heridas de "guerra", una cornada que le perforó el hígado, pulmón y no sé que más....¡¡qué dolor!!

Y ya después de darnos un chapuzón en la piscina de mis tíos, cogimos el coche huevo y al Norte que nos vinimos. En vez de mirar el cuentakilómetros para saber lo que nos quedaba de camino, nos fijamos en el termómetro.....33, 32, 29, 27....12, por fin en casa. Dormimos como reyes, pero nos supo a poco y mañana.....otra vez a currar, agggggggg.

(por cierto, Jezulín no pudo ir, tuvo que consolar a su Campa)

domingo, 29 de mayo de 2011

Día de playa

Este fin de semana ha sido fin de semana de chicas, porque los chicos se han ido a la aldea, a plantar árboles.
.
Ayer nos fuimos de fiesta, así que nos pusimos guapas, divinas que diría Laura, y hasta les dimos una mano de pintura a las uñas.

Y hoy...nos fuimos a la playa. Fueron 15 minutos pero Laura los disfrutó como si fueran 15 horas. Y es que a pesar de calentar el sol por la mañana, por la tarde cayó la madre de todas las tormentas...y nos pilló en la playa, claro. Y es que el clima de Coruña es así, muy gallego. 

Mañana lo volveremos a intentar, quizás nos  toque truenos por la mañana y sol por la tarde. ¡Maloserá!

viernes, 25 de marzo de 2011

El tío Jacinto

Ayer tarde el corazón de mi tío Jacinto dejó de latir. A los 70 y poco de años no se puede decir que se haya ido joven, aunque podría haber vivido unos cuantos años más. Ley de vida, no? Nacer, crecer, envejecer y morir. Si no se cumplen estas cuatro etapas sería una injusticia.

A mi tío Jacinto lo conocí cuando tenía 3 o 4 años, cuando se hizo novio de mi tía Carmen. Eran unos novios de los de antes. Él venía a casa los domingos por la tarde, llamaba a la puerta y salían a dar un paseo, sin alejarse de la aldea. Normalmente lo hacían alrededor de la huerta por donde tantas veces salía yo disparada, corriendo detrás de los aviones que iban dejando su rastro bajo las nubes, con la esperanza de que en alguno de ellos volvieran mis padres de Londres.

Y yo, evidentemente, iba con ellos, por “recomendación” expresa de mis abuelos, que quedaban en casa en sus quehaceres. Lo que comúnmente se llama “ir de escopeta”. Y como no podía ser de otra manera, la escopeta iba y bien cargada. Porque aquel “intruso” era una competencia para mí, no en vano estaba engatusando a mi tía Carmiña, a la que yo tanto quería. Ella, junto con mis otros tíos y mis abuelos me dieron todo el cariño que mis padres no me pudieron dar en esos 5 años que estuvieron fuera de casa. Porque el único defecto que tiene mi tía es ser buena como un pedazo de pan (pero de pan de aldea ¡eh!) y por haberme consentido tantas y tantas cosas. Fue de mis tías la que más.

Recuerdo que una de las primeras cosas que me preguntó fue quien era yo, a lo que respondí rápidamente con un “soy la hija de ésta”, señalando a mi tía…No me extraña que con el tiempo dijese aquello de “esta cativa é o demo”, me lo había ganado a pulso.

Aquella relación cuajó hasta el final y se casaron en casa, como la mayoría en aquella época. El banquete se hizo en el inmenso pajar que tenían mis abuelos, y mientras toda la familia hacía buena cuenta de la comida, estaba yo a más de seis metros de altura, sobre el montón de paja, llorando de rabia por mi consabida derrota…

Con el tiempo le fui perdonando que se llevara a mi tía, la que me compró mis primeras catiuscas, preciosas, de color rojo, e incluso me llevó, alguna que otra vez, a pasar unos días a su casa, en su flamante Citröen 2 caballos.

Mi tío se ha ido para siempre, pero lo que nunca se irá serán estos recuerdos que quedan imborrables en mi mente. Hoy me falta tiempo para llegar a casa de mi tía, porque sé lo mal que lo estará pasando y darle un abrazo, de corazón a corazón.

lunes, 9 de agosto de 2010

Mi padre: Gran Cazador de Moscas


Los domingos son los días perfectos para comer en familia. Un pulpito, una empanada, un churrasco o lo que se preste, acompañado de un buen vino, eso sí… Pero en las aldeas siempre habrá unos cuantos invitados a los que nadie habrá invitado (valga la redundancia) capaz de arruinarte el maravilloso día. Y esos invitados no miden más que un centímetro y son las asquerosas moscas.

Pero tenemos la gran suerte de contar, en nuestra familia con el mayor experto cazador de moscas, capaz de matar 7 al minuto (como el Sastrecillo Valiente), ¡y sin productos químicos!, que aquí somos muy ecologistas… Y esa persona no es otra que mi padre, el gran jefe cazador de moscas. Que trapo en mano, no deja una. Dice él que es cuestión de ponerse en el “ángulo muerto” y ¡zaca! golpe en seco. Lo malo es cuando se emociona, que no deja ni una mosca, ni cristalería, ni vajilla, ni nada….aquello parece un auténtico campo de batalla.

Ayer terminamos con 22 cuerpos muertos, 3 vasos rotos, un plato y una bombilla… Y porque el resto de moscas se retiraron a tiempo, que si no…que si no veía a mi madre hoy cenando en menaje de plástico y a la luz de las velas….

viernes, 18 de junio de 2010

Cartas de amor



"Llevaros los libros que nosotros no leemos, se llenan de polvo. Hija, si quieres llévate lo que hay en esa caja de lata”. Me dijo mi suegra.

Se refería a los libros de mis cuñados, que con tanta pasión habían coleccionado y pequeños recuerdos, cosas sin gran valor material pero sentimentalmente...


Había unos aros de flamenca blancos, un mecherito antiguo en miniatura, un broche, un clip, dos palitos atados con un cordón y … ¡¡cientos!! de cartas, meticulosamente ordenadas por fechas y en sus correspondientes sobres.


Cartas de amor, escritas con y para el corazón. Todos los martes, de todas las semanas, durante años, una.


Leí una por una, ordenadamente. Las de ella me costó mucho porque la letra era imposible, había poemas, folios y folios. El día a día.


No había internet. No había ni siquiera teléfono. Pero allí estaba todo. El mejor regalo, el mejor regalo en una caja de lata. ¿Dejarlo en el olvido? Yo ya lo llevo en mi corazón y a vosotros os regalo dos, sólo dos, que he escogido al azar. Sin ordenar por fechas....


ELLA:

Está amaneciendo, qué paz refleja tu cara cuando duermes, ya casi es la hora de empezar un nuevo día y la verdad, reconozco que no me gusta nada madrugar; quizás sea esa la razón por la que tengo tan mal despertar. Te agradezco tanto que cada mañana me regales la primera mirada, sonrías y que me digas: buenos días, mi amor. Me encanta mirarte cuando me preparas el café, te preocupas tanto de lo mío que se te olvida y no te importa que el tuyo se te esté quedando frío. Siempre piensas antes en mi que en ti, siempre. No sabes cuanto te quiero. Necesito ese beso, ese beso tuyo de ayer, de hoy y de siempre, ese beso que me das cuando me marcho y cuando regreso, cuando llego a casa tarde, cansada y con problemas y tú me recibes con los abrazos abiertos. Me ayudas, me oyes, se disipan mis penas.

Hoy desperté al nacer el día, me gusta tanto mirarte. Tenías los ojos cerrados a la luz y la mente abierta a los sueños, sobre tu cuerpo desnudo mis manos parecían tener alas, se me escapaban, volaban hacía ti, te acaricié de los pies a la cabeza. No sabes cuanto te quiero. Hay veces que nos hacen falta las palabras para entendernos, nos basta con mirarnos. Si tengo frío, me arropas con tu mirada. Si tengo calor, me refrescas con tu respiración. Lo siento, lo presiento, somos almas gemelas....

ÉL:

Bueno, cariño aquí tienes mi carta, espero que sea uno de esos cactus de los que me hablas, porque en verdad, cada vez que recibo una de tus cartas y me pongo a leerla es como si tú me estuvieras hablando aquí a mi lado.

Acabo de subir de ver la película de la tele y me he puesto a escribirte como quedamos convenido, hoy no me he echado la siesta, pues no me encuentro cansado como otros días, acabo de volver a leer tus dos cartas, que he tenido hoy, y en verdad, actúan de forma maravillosa sobre mi, haciéndome sentir el hombre más feliz del mundo, de saberme amado por una mujer tan maravillosa como tú, te quiero con toda mi alma, como nadie he querido ni querré, porque como bien le pedimos aquel día a la estrella, espero seguir así, como ahora, contigo, toda la vida.

Estoy aquí, en mi habitación escribiéndote y oyendo a José Luis Perales, escuchando aquella canción tan maravillosa que aquella noche te susurré al oído.

Acabo de encender un cigarro, y otra vez te imagino aquí a mi lado, si fuera así que maravilloso sería para los dos, pero espero que pronto sea hecho realidad, pues como te he dicho, el domingo estaré junto a ti para abrazarte y besarte en toda la cara y que en nuestros abrazos, pues no habrá sólo uno, nos casque algún hueso a los dos. Necesito tus caricias que me parece imposible vivir sin ellas, creo que no sucederá nada improvisto y podré estar junto a ti, aunque solo sea unas horas que para mi serán suficientes para poder pasar otros pocos días de nuestra separación...


Hay historias de amor eternas. Esta puede ser una de ellas. A mi me gustaría creerlo.

martes, 5 de enero de 2010

Que vienen, que vienen...



Esta noche me gustaría ser niña otra vez, y sentir de nuevo todo ese cúmulo de sensaciones de esta noche mágica.

Me gustaría acostarme con los nervios a flor de piel y hacerme la dormida hasta que al final, el sueño me gane la batalla. Me gustaría, mañana, poder levantarme con la misma emoción y recorrer el largo pasillo en dos zancadas y comprobar que allí están los paquetes que con tanto cariño fueron envueltos y en décimas de segundo es rasgado el papel. Luego vendrán las caras de asombro y felicidad absoluta.

Me gustaría abrir los ojos de par en par y ver los tazones de leche vacíos y al lado una nota, escrita con muy buena caligrafía y firmada, siempre, por mi Rey Baltasar. Me gustaría poder sentir de nuevo ese cosquilleo en las manos al agarrar la nota y empezar a leer con la voz temblorosa y al acabar, siempre, una sonrisa en la cara.

Y aquí estoy, con el paso del tiempo y con la ilusión ¿robada?… pero quién sabe, si esta noche, me la traigan de nuevo, mis queridos Reyes Magos de Oriente, camuflada entre los pequeños regalos de mis hijos.

O tal vez sea, que ahora, nos toca estar del otro lado y convertirnos en Rey Mago para poder regalar sueños e ilusiones.

¡Vaya! Ya comienzo a ilusionarme de nuevo… ¿y vosotros?

jueves, 24 de diciembre de 2009

Feliz Navidad


La maleta ya está preparada. Los turrones, polvorones, mazapanes y demás están en sus bolsas. Los niños ya están en la aldea con sus abuelos. Ayer pasaron todo el día montando el Belén y el árbol.

Ya está todo listo, sólo faltamos nosotros. Es el día del año que trabajo menos horas pero esta mañana se hace eterna. Todo a su tiempo.

Me pasaba por aquí para deciros que un año más me acordaré de todos vosotros.


¡Feliz Navidad!
Os llevo en el corazón. Siempre.


domingo, 29 de noviembre de 2009

Un día más en el hospital


Amaneció el día muy gris, el cielo cubierto de nubes negras. No tardó en caer una buena tromba de agua. De todas las chimeneas de las casitas que rodean al hospital sale humo, señal de una buena lumbre en el interior. Fuera debe hacer mucho frío. Aún estuve un ratito más en la cama.

Hoy me levanté lo más tarde que pude, justo cuando trajeron el desayuno. Desde el miércoles no había dormido tan bien, el cansancio de varias noches sin casi dormir pudo más que la incomodidad de la cama de este hospital.

Para desayunar lo mismo de siempre: una naranja, tazón de leche con café soluble y bollito de pan sin sal.

Luego la rutina: aseo, cambio de pijama y paseo por los pasillos. Al fondo, a la derecha me espera mi salita con vistas. Contemplo mi ciudad una vez más y pienso en cada una de esas personas que me han llamado y se han preocupado tanto por mí estos días. Que sepáis que me ha hecho mucha ilusión, que no me lo esperaba y ha resultado ser el mejor de los regalos. Desde luego que así, no hay enfermedad que se resista. Porque los buenos amigos curan mejor que la mejor de las medicinas, y vosotros, mis queridos amigos, habéis sido eso y mucho más. Gracias.

No tardé mucho en volver para mi habitación, hoy allí hacía mucho frío. No me quiero imaginar el que haría fuera…

Como desde mi habitación tengo las mismas vistas aunque no la misma tranquilidad, pues volví, “no vaya a ser que me ponga mala”, me dije. Y ya es mala suerte enfermar en un hospital, no? Y yo la verdad, es que estoy como un rosa. El susto ya pasó, mañana me hacen las pruebas y veréis que no es nada.

En esta tarde de domingo recibí muchas visitas familiares, Adrián vino a verme para decirme que para el año lo meta en el comedor del colegio que aunque dan arroz con conejo lo prefiere a aguantar a su abuela. Supongo que a estas horas ya se le habrá pasado el cabreo…o eso espero.

Hablé con Laurita por teléfono y me dijo el “quierovertemami” más bonito que os podáis imaginar. Pues claro que sí, que yo también la quiero ver a ella y achucharla un poquito. Será pronto.

Ahora ya es de noche, el parking está vacío, sólo se oye el ruido de la mascarilla de oxígeno de mi compañera de habitación. Pobre mujer, en un principio pensé que era un poco “roncha” pero la verdad es que me dio un poquito de pena y le echo una mano en lo que puedo: le coloco la manta, le alcanzo los pañuelos, le acerco la comida, le pongo las zapatillas... Total, ¿qué otra cosa puedo hacer aquí? Yo estoy bien y no puedo evitarlo.

La ciudad, a estas horas, está llena de luces.

Me pregunto cuál será la tuya, ¡sí!, la tuya Titajú, la de Vane, la de Fati, la de Nuria, la de Rozío, la de Mónica, la de esos amigos que he reencontrado estos días y hacía 30 años que no veo y que también se han preocupado por mi, la de otros tantos que no conozco personalmente pero sí con el corazón y con el alma como son Marieta, Inés y Pili (que aunque está lejos y no sabe dónde estoy, lo hará seguro) y por supuesto, la de todos los amigos de siempre, que voy a dejar en el “anonimato”, que aunque me leen nunca comentan, pero saben estar ahí siempre.

Me pregunto cual será la vuestra porque quiero desearos “Buenas noches, felices sueños y gracias por estar ahí. Sois de lo mejor.”

Por último deciros que tenéis Virtu para rato, no os preocupéis. Que os quiero un montón.

Y sí, mañana es lunes, día 30, ocho meses van, desde que te fuiste. Pero vamos a seguir luchando con fuerza, siempre hacia delante. Lo que nunca nunca haremos, nuestro pequeño duende, es olvidarte. Regálales a todos, felices sueños, es lo único que te pido. Un besito de duende.

martes, 17 de noviembre de 2009

En obras

Después de varios meses de espera, por fin nos ha tocado. Nos declaramos en obras.

Objetivo: los dos baños. Aviso: a mi me va dar el jamacuco, que lo sepáis...


Hemos estado todo el fin de semana embalando y poniendo todo a buen recaudo del polvo que se va generar. La casa está desangelada, no hay nada colgado en las paredes del pasillo, todo plastificado y requete-plastificado... que para eso, el que tengo a mi vera roncando, se ha comprado 100 metros cuadrados de plástico.... Sí, lo suficiente para plastificar parte de la fachada del edificio.

Luego dicen que las mujeres somos exageradas... no sé si tendría la intención de plastificarme a mi también, creo que sí. Palabras suyas: “más vale que sobre que no que falte”. Aquí han sobrado 90 metros, aproximadamente.

Cuando me dispuse a cortar el plástico, tijeras en mano, me vinieron unas ideas horribles de cortarle no sé que otra cosa... ¿¿Os podéis hacer una idea de lo imanejable que puede llegar a ser un plástico de 10 por 10 metros?? Instintos asesinos.

Los niños están encantados: “mami, que guay, cómo mola, ¿podemos dejar la casa así?” A ver si nos estamos matando por darles lo mejor y resulta que lo que les mola es vivir en una especie de chabola... Lo digo, porque todo está amontonado en el salón, tenemos cortinas de plástico como puertas, suelo de plástico negro con cartones, baño sin armarios, ningún objeto decorativo, el teléfono en el suelo, las puertas del armario empotrado precintadas con cinta de carrocero.. Esto es un caos.

¿Aguantaré así un mes? (Quizás más.... quedaron de venir hoy y me han llamado que empiezan mañana)

¿Un cafetito, chocolate, té en mi chabola? En breve encenderé una lumbre en mitad del pasillo, ya lo veréis...

(Por cierto, ahora que nadie nos oye, os contaré un secreto: en el pasillo, detrás de la columna, aún queda una cosa...el cuadro de ganchillo que mi suegra me regaló por mi boda, ¡uy, vaya olvido!)

viernes, 23 de octubre de 2009

Orden de prioridades


Hoy, de camino al trabajo en el bus de empresa, venían dos compañeros hablando sobre las “prioridades en la vida”. Aunque aún venía media dormida me paré a pensar (pensar a primera hora de la mañana se lleva fatal).

Y llegué a la conclusión que en mi escalera de prioridades hay dos escalones, el primero para la familia y los amigos, y todo lo demás en el segundo.

Luego me acordé de un correo que me enviaron hace tiempo, sobre un test que servía para saber cuáles eran las prioridades de cada uno en esta vida. He buceado en mis “carpetas personales” y ¡lo he encontrado! Ahora, a compartirlo.

A continuación, lo transcribo:

Estando sentado tranquilamente en su casa, de repente suceden cinco cosas simultáneamente y cada una requiere su atención y solución inmediata.

1. El teléfono está sonando
2. El bebé está llorando
3. Alguien está llamando insistentemente al timbre de la puerta
4. Tienes ropa tendida fuera y empieza a llover
5. Te has dejado un grifo abierto y la casa se está inundando


Y ahora dime (sin buscar la solución) en qué orden atenderías cada una de ellas. Y ya os daré yo la solución para que sepáis cuál es vuestro orden de prioridades en esta vida. :-D

Feliz fin de semana.



viernes, 18 de septiembre de 2009

Nos vamos de verbena

Los tiempos han cambiado y las orquestas ya no son las mismas, pero la verbena sigue siendo igual de grande.


Este fin de semana son las fiestas de la aldea. Antaño eran mis abuelos los encargados de reunir a toda la familia alrededor de la mesa. Y ¡qué mesa!, allí no faltaba nadie y hay que ver lo exagerada que era mi abuela con la cantidad de comida, podría venir todo el pueblo y aún sobraría. Y aquellas roscas de fiesta, que sabían a gloria, ¡cómo las echo de menos! Por la noche, después de la verbena, dormíamos todos apretujados en colchones en el suelo, mis primos y yo, tipo sardinas: uno para arriba, otro para abajo, otro para arriba…


Me alegro de que esta tradición no se haya perdido y que mis padres la hayan hecho suya, en su casa, en Sobrado. Allí, por estas fechas, nos volvemos a reunir todos alrededor de la mesa y aunque el menú sea diferente, sabe igual de bien. Mucho trabajo, pero merece la pena.


Y fijaros, si son especiales estas fiestas para mí, que cuando tenía 13 o 14 años conocí a mi primer “amor”. Ahora lo recuerdo con unas buenas risotadas… ¿no me pasé toda la noche con él y a última hora (5 de la mañana) me doy cuenta de que tiene el brazo escayolado?. Ya decía yo que me apretaba mucho, ya…. Y digo que fue el primer amor porque fue el primer hombre que me dijo lo de “te quiero mucho”, antes de pedirme un beso. Y ya no os cuento más, que ya sabéis mucho…


Buen fin de semana, no estoy para nadie…

lunes, 13 de abril de 2009

Vuelveeeeeeeee………a casa vuelve



“el patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás…”

Banda sonora de nuestro viaje a Extremadura -Semana Santa 2009. Ni tan siquiera hemos tenido un respiro para poder escuchar algo de nuestro estilo. La peque manda, se impone desde el asiento de atrás con gritos y pataletas… Por experiencia, sabemos que son etapas, no?

Nuestro coche familiar (Sköda Felicia, familiar porque vamos todos y a la vuelta dos más) cargadito hasta los topes. Sólo queda libre el habitáculo del conductor, mi asiento. Me encanta conducir, mal que le pese al copiloto-cara de pollo. Yo solita me hago los 580 km que nos separan de su familia, a la ida y a la vuelta.

En el camino de ida, decidimos parar a comer poco antes de llegar a destino, en un pueblo llamado Guijuelo, muy conocido por sus embutidos y jamones. Y yo que tengo el ojo malo del pirata, encontramos el sitio “no perfecto” para comer, llamémosle así. Mesón “El Perico Ibérico”, hubiera sido perfecto en el caso de no haber llevado a la peque…. Botellas de vino, desde el suelo hasta el techo decoraban sus paredes, y ¡NO! eran simples botellas….A Laura se le antojó aquello, una piscina de bolas. Pedí un “solomillo ibérico” que estaba de vicio y que comí en minuto y medio, de pie y agarrando a la peque con manos y uñas. Sin café, sin postre y sin casi bebida. Horrible, el mejor presagio de lo que iba a ser la semanita en cuestión, movidita, movidita...

Llegamos a nuestro hogar-de Semana Santa. Polvo de un año presente en muebles, suelos, baños y demás objetos decorativos (las circunstancias de la vida han llevado a mis suegros a 80 km de su casa. Viven en una pequeña casita de 30 m2. Imposible estar con ellos). Antes de deshacer maletas, nos ponemos en faena. Hasta que más o menos dejamos todo decente, lo suficiente para dormir esa noche sin la sensación de respirar polvo.

El resto de la Semana, nos lo pasamos haciendo peque-viajes para ver a mis suegros, que para eso hemos venido, no?

Mucho ajetreo, idas y venidas, prepara comidas, meriendas, cenas. Niños, niños y más niños. El jueves noche, un pequeño lujo: ver la procesión de Semana Santa. Espectacular, siempre consiguen emocionarme y ponerme los pelos de punta. Sobre todo las saetas que los vecinos del pueblo cantan desde sus balcones al paso elegido. Son tres horas de procesión, desde la iglesia, atravesando el entramado de callejuelas del barrio judío (uno de los mejores conservados de España), calles nuevas y de vuelta a la iglesia. Música de tambores y trompetas, el resto en silencio.

El toque de terror-humor lo hemos tenido con el teléfono. Hace dos años que se dio de baja y el día que llegamos, cuando ya estábamos planchando almohada, empezó a sonar… El que duerme a mi lado ni se enteró, así que sigilosamente, levanto el auricular y oigo la conversación entre dos “personas” sobre cirios, procesiones, etc… El corazón a 200. Al día siguiente, se creen que estoy loca y que he tenido un mal sueño, hasta que vuelve a sonar… Creo que hay un cruce de líneas, entre algún vecino y la instalación que quedó en nuestra casa. Llamé a Telefónica y me han dicho que sin DNI de titular no pueden hacer nada…Pues va ser que el titular no soy, ni lo conozco, con lo cual queda así.

El viernes tuvimos visita. Estela y Javi. David, como siempre, todo emocionado, se ha ofrecido de guía turístico. Y lograron lo imposible: ver el pueblo, su entorno, museos, convento, etc en tres escasas horas. Sólo la lluvia consiguió ponerle el toque gris, hay que ver cómo llovió y hasta granizó. Ese día nos levantamos con un toque “navideño”, las montañas estaban cubiertas por un fino manto de nieve. Para que Estela y Javi se fueran con un buen sabor de boca, nos fuimos al “60”, bar de pueblo donde puedes probar un poquito de todo, y a muy buen precio. Lo mejor: “el secreto” y como tal secreto, no os voy a contar lo qué es, porque perdería la gracia y el encanto.

El sábado empaquetamos todo, nos despedimos de la familia y de los amigos y el domingo tocó retorno. Se nos hizo corto, exceptuando los últimos 200, en los que Adrián se convirtió en disco rayado preguntando lo de “¿cuándo llegamos? ¿falta mucho?”, igualito que Asno en la película de “Shrek 2”. Me faltó bien poquito para dejarlo abandonado en una cuneta… David vino con su cara típica de retorno, cara de morriña (los que lo conocen, se lo estarán imaginando).

Y sí, hemos llegado en el coche familiar, los 4 de familia, los dos pájaros que mis suegros regalaron a los niños (con los cuales, con los suegros, ya he tenido conversación aparte), los 50 litros de aceite de primerísima calidad que repartiremos entre unos pocos afortunados, embutidos y unos cuántos virus que Laura se ha traído de recuerdo y que hoy la llevarán de visita a su pediatra.



En fin, ¿quién ha dicho “vacaciones”?

domingo, 22 de marzo de 2009

ZZZZZZZZZZZzzzzzzzzz........

Acabamos de llegar. Maletero a tope: bolsas de ropa sucia, la bolsa de la poca ropa que aun quedó limpia, las patatas de la aldea, los huevitos frescos de las gallinas, últimos grelos de la temporada y cansancio, mucho cansancio. Porque no hacer nada también cansa.

Este fin de semana lo que más hicimos fue dormir, creo que la recarga de pilas, a estas horas, es completa, luz verde.

Y puestos ya, vamos a hablar de los sueños, aunque más que sueños, de nuestras formas de dormir.

Vamos a empezar por el experto, por David. Cinco minutos que tiene, cinco minutos que los dedica a dormir. El sitio es lo de menos: sofá, silla, coche, cama e incluso una vez, en la taza del wc (después de una cena muy “entretenida” con sus compañeros de trabajo). Es cerrar el ojo y ya empieza a roncar y de vez en cuando, a rechinar los dientes. Las mantas, sábanas y pijamas le sobran. Estoy segura de que tiene algún problema con su sistema de refrigeración, porque sea invierno o verano ha de dormir por encima de las mantas. Y luego lo que se mueve, vuelta para aquí y vuelta para allá. Todavía sigo sin acostumbrarme.

Adrián duerme poco, ahora diría que lo justo, 9 horitas. Cuando era bebé dormía la mismas horas y no le gustaba la siesta. Pero siempre tuvo un sueño “concentrado”, según se acuesta así se levanta, no se mueve nada. Es el compañero ideal de pernocta. Le gusta dormir arropado, y quedarse dormido con la luz encendida. A veces habla en sueños y a mi me encanta escucharle.

Laura, al contrario que Adri, duerme mucho. Doce horas por la noche y sus tres horas de siesta. Le gusta dormir boca abajo, de rodillas, con el culete en pompa y por supuesto, con ninguna manta que le moleste (menos mal que han inventado los pijamas-manta). De momento no sabría dormir sin sus quecas y lo más importante, su chupete. Bueno, en realidad sus tres chupetes. Uno para cada mano y otro en la boca. Se mueve muchísimo, siempre aparece al revés de como la hemos dejado. Y ahora lleva 3 días que cuando despierta, salta de la cuna y anda de inspección por la casa. Menudo susto nos llevamos el viernes, todavía andamos buscando la solución porque lo de tapiar la cuna por la parte de arriba no va ser posible...

Y por último yo. A mi me gusta dormir tapada hasta las orejas, sin deshacer apenas la cama. Me gusta meterme por la almohada (tipo sobre), así me aseguro de dormir bien arropada (hasta que viene el otro y arrampla con todo), con pijama largo hasta en verano y con patucos para mis frioleros pies. Me gusta dormir boca abajo. Sólo dejé de dormir así en los embarazos por razones obvias. Me gusta dormir del lado más cercano a la puerta (por si hay que salir corriendo), izquierda o derecha me da igual. Pero lo de la puerta es fundamental.

Y vosotros, ¿cómo os entregáis a Morfeo?

miércoles, 4 de marzo de 2009

Miñocas con abrigo de visón

Lo dejó todo por venirse conmigo y el primer problema al que se tuvo que enfrentar fue al idioma. No, mi marido no es extranjero, simplemente extremeño. De España, como tú, como yo, como ellos.

Vino con la ilusión de encontrar un trabajo decente y empezar una nueva vida conmigo.

Su primer trabajo sólo le duró un día, al encargado le suponía un esfuerzo extra hablarle en castellano, no estaba acostumbrado y él no entendía nada de gallego. Por lo tanto, después de 6 meses buscando trabajo, la ilusión le duró un día.

Casualidades de la vida, a mi padre le había pasado lo mismo hacía casi 30 años. Su primer trabajo le duró también un día, sólo que él a diferencia de David, estaba en Londres. El encargado le trajo un plato de fruta, le explicó que debía prepararla para un cliente (en inglés) y mi padre que llevaba todo el día sin probar bocado, dejó que su estómago tradujese aquellas palabras y se zampó la fruta. Y contrato finalizado.

Pues bien, después de aquel despido tan injusto, David se tomó lo del gallego como un reto personal y le obsesionó tanto, que a veces lo pillaba delante de un espejo practicando: “arrixia, arrixia. Debe ser arrixia, si abajo es abaixo, arriba es arrixia”. Hoy en día, habla una especie de galastrapo, como le llamo yo.

Pero para anécdota, su historia de las “miñocas”. Un día llegó a casa todo apurado y con los ojos como platos y suelta: “Virtu, las miñocas qué son? ¿visones, no?” Pensé que me daba algo… y cuando realmente le expliqué lo que eran las miñocas, risa generalizada…. Su compañero de trabajo le dijo que tenía un amigo que disponía de una granja de miñocas, y que los animalitos en cuestión precisaban poca atención y daban mucho dinero, que era una buena inversión…. Igualito que los visones, no?

A partir de entonces siempre me imagino a las miñocas con abrigos de visón, ¡¡qué poco ecologistas estas miñocas!!

lunes, 23 de febrero de 2009

Lágrimas escondidas...

Hoy ya han pasado doce años con sus doce meses y aún os echamos de menos.

El destino, tan caprichoso, quiso regalaros la vida el mismo día del mismo mes, del mismo año, 33 años después, os la quitó. Almas gemelas, vidas paralelas. ¡¡Qué egoísta fue Dios aquel día!! Cogió para sí un gran tesoro, vuestras vidas, ayudado por aquel loco que se cruzó en vuestro camino y os dio el último empujón.

Y ahora la vida ya nunca será la misma sin vosotros. Tu padre, José Luis, guarda el último suspiro; testigo, como fue, de vuestro accidente. Una y otra vez, la película comienza y acaba. Aunque ya ha pasado el tiempo, a veces, lo observo, con la mirada perdida, y sé que otra vez pulsa “play”. Tu madre ha pasado todo este tiempo, derramando lágrima tras lágrima, dejándose morir. Para ella, no hay palabras que describan la muerte de un hijo, nada. Fue un trago muy duro perder a su padre, a su hijo y a su nuera el mismo día. Su vida se ha parado, y se va marchitando poco a poco. La distancia a la que vivimos, solo nos permite ofrecerles pequeñas gotas de felicidad. Los nietos les dan un poco de alegría momentánea, pero son solo eso, momentos.

Tu hermano, ahora mi media naranja, intenta seguir tus pasos, tus pasos en la vida. Te tiene como referencia, inalcanzable para él. Guarda objetos tuyos, como tesoros, objetos sin ningún valor, recuerdos que arropan su alma. Revive vuestras vidas contándosela a sus hijos, vuestros sobrinos. Te quiere, os quiere. Sueña con ese día, en que allá arriba, os vuelva a ver y que de nuevo, tenga hermano mayor. Esperemos que Dios permita que pasen muchos años hasta ese momento.



Hasta siempre, Jose, Aurora. Para mí: mis cuñados, mi familia. Para el resto: dos víctimas más del asfalto, de esas líneas grises que unen pueblos y rompen, de vez en cuando, familias.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Un día normal

Hoy por fin, los virus nos han dejado. Creo que quedaba uno sobre la mesa del salón, zapatillazo y listo.

Hoy por fin, tuve un día normal.

Me levanté a las 7 para ir a currar y a las 15:30 de vuelta en casa. No hubo que lamentar grandes caídas de sistemas, de líneas ni de servidores. Todo listo y funcionando.

Ensaladita de pasta para comer y a por el coche al taller. Este fin de semana nos vamos de carnavalada a Baralla y necesitaba una puesta a punto. Todo bien, no necesitó meterle mano.

Adri hizo los deberes a la velocidad de la luz y Laurita durmió su siesta de tres horitas, justo hasta las 5.

Y hoy por fin, pudimos ir a la plazoleta, a disfrutar del magnífico día. Después de estar recluidos en casa, días y meses. Incluso teníamos cierto aire con la familia Addams.

Y por fin, BRILLÓ EL SOL(“soo, soito” como dice Laura). Por fin, hemos podido recargar nuestras oxidadas pilas…y es que hay que ver que invierno tan tristón…

Hace una cancioncita?? Venga va!!!


viernes, 6 de febrero de 2009

En la “República Independiente del Segundo C” ...estoy viva

Alguno pensará que el temporal “Klaus” ha podido con nosotros, pero no. Lo ha intentado, pero no ha podido.

Llevo unos días muy moviditos, con tiempo -1, pero hoy, a pesar de haber terminado ahora mismo mis tareas laborales-hogareñas-maternales me pide el cuerpo escribir unas líneas en mi casi abandonado blog.

Ya hemos tenido la reunión anual de la Comunidad. Han decidió saquear un poquito más mi bolsillo, nos han subido un total de 10 euros al mes, entre piso y garaje..

Se me ha estropeado la plancha. Decidí darle una segunda oportunidad, la pobre se lo merece. Pero el problema es que he ido acumulando ropa y ropa sin planchar hasta que regresó a casa y se estrenó por segunda vez. De momento sin problema.

La vecina del segundo D ha movido un mueble que tenía en mitad del pasillo. Y eso qué?, diréis. Pues eso, ha perjudicado a los del segundo C, o sea a la menda lerenda…porque con el desplazamiento ha quedado a la vista una pedazo mancha de humedad proveniente de mi bañera. Con lo cual toca dar parte al seguro. Y por otro lado mi baño pide jubilación, pero me da pánico ponerme con obras en casa. Durante el embarazo de Laura me vino el efecto Nido y estuve mirando materiales y pidiendo presupuestos pero al final no me atreví pero ahora, no me va quedar más remedio… Dios nos coja confesados!!

Laurita perdió la llave del coche y estuvimos varios días preguntándole, pero como todavía no controla bien el español pues no tuvimos suerte. Así que, al taller a pedir otra. A los dos días apareció la llave, en dónde? En el paragüero… un lugar muy adecuado.

También nos escondió el mando del reproductor de dvd, y ahora qué? Pues ahora no podemos seleccionar el idioma, así que a ver todas las películas en inglés. Ella encantada, los idiomas, siempre lo dije, es lo suyo.

Me he metido en más cositas, por no variar…. Ahora colaboro en otro blog, de una asociación rural de Lugo. Mi trabajo es básicamente técnico, menos mal, porque si tengo que exprimir más mis neuronas, me quedo sin ellas… Lo más interesante es que me dan un dinerillo por hacerlo. Nunca pensé que esta afición mía repercutiera, aunque mínimamente, en la economía familiar.

Este lunes fui hablar con la profe de Adri. Me ha dicho que mejoró mucho. Parece ser que el “apretamiento de tuercas y engrasado” que le metí, allá por noviembre, va haciendo efecto. De todas formas no nos podemos despistar.

Y luego vinieron los gastro-virus, malos malos malos…. Vamos cayendo como moscas… No se ha librado ni el portátil. Primero Laurita, con estancia en el hospital incluida. Que malita estuvo mi niña!! Y allí estaba en el hospital con el suerito por vena pidiendo “lletas” (galletas). El siguiente fue mi medio limón que el día “D” me dejó el baño como la escena de un crimen, solo que en vez de sangre había “otra cosa” en paredes, suelo y en todas y cada una de las piezas del baño. Y ahora está mi madre, no come ni bebe…otra que acabará en el hospital de seguir así. Buffff, Adri y yo nos vamos librando. Cruzo los dedos y toco madera/serrín.

Vale, vale, no me enrollo más…

jueves, 8 de enero de 2009

La "Montaña de Enero"

Los del segundo C nos encontramos en plena escalada de la montaña de Enero, más conocida como la temible “cuesta de Enero”. A su lado, el Everest, es un “cambio de rasante”. A los niños los hemos colocado en cómodos trineos para que no se fatiguen. No llevamos oxígeno extra, no vaya a ser que se nos acuse de dopaje, y nosotros somos pobres, pero muy honrados.

Y vamos por nuestro camino, con la misma ilusión con la que iba Piecito en la archiconocida película “En busca del Valle Encantado”. ¿Encontraremos nosotros también el frondoso y rico valle? ¿O tropezaremos con un árido desierto?

La montaña, como todas las montañas, tiene dos caras: la de subida y la de bajada, peligrosas ambas. La subida está llena de asaltantes con armas de doble filo: el bus urbano, la hipoteca, el paro, la luz, el agua, el teléfono, la leche, los pañales, … que suben y se abalanzan sobre nosotros como una pesada losa de mármol. Y a la bajada, otro tanto de lo mismo, más peligros que se tiran sobre nosotros y pretenden despeñarnos montaña abajo: bajada de sueldos, menos mano de obra, gatos donde antes había liebres,… A mi compañero de fatigas (ése que practica tan bien el tumbing-ronquing en el sofá de su casa) le han eliminado un plus mensual de 90 euros de su sueldo mileurista, le han quitado muchos compañeros de fatiga (25 en total) y le han absorbido su tarde del viernes, que antes era nuestra y ahora es de su empresa. Pero ¡tranquilos!, no pasa nada… mientras no nombremos la palabra tabú “crisis” todo puede ir mejor.

Pero sabéis que os digo?, que me da igual! Que por muchas montañas que haya después de esta, lograré escalarlas todas y llegar a mi objetivo, que no es otro, que ese “Valle Encantado”…