Siempre igual, siempre te doy toda la confianza para que entres en mi casa y otra vez haces que de mis ojos broten las lágrimas. ¡Cuántos años llevamos así!
No importa que a los demás les caigas bien, a mi me caes fatal, ya no me gustas.
Pero una y otra vez, vuelvo a darte otra oportunidad, ...una, que es tonta. Y siempre la misma faena. Te aposentas y según te vas quitando el abrigo, ya empiezas a atacar, a traición.
No, no caeré más en tu red. Cuando te vuelva a ver, torceré la cara y haré que no te he visto. Nadie merece mis lágrimas y menos tú. Ya buscaré algún sustituto, quizás alguien más dulce que tú y que no engañe a nadie.
¡Ojalá te pudras! Seguro lo harás...





