martes, 27 de marzo de 2012
Cosiendo sueños
lunes, 16 de mayo de 2011
Las Chilivirs
martes, 12 de abril de 2011
Produciendo...que es gerundio.
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lunes, 26 de octubre de 2009
Una pupa: ¡ay! ¡ay! ¡ayyyy!
Me he quemado con una pistola térmica de pegamento. Y la culpa de todo la tiene la gatita esa, la "Kitty". Ya mi abuelo decía que de los gatos no hay que fiarse y fíjate.
Laura tenía que llevar una carpeta para guardar las fichas de la guardería y claro a la niña se le antojó una de "Hello Kitty". Pero la carpetita en cuestión costaba 5,90 euritos de nada. Y una normal, de toda la vida, 50 cts.
Y yo que soy así, dije: me compro la de 50 cts y la "tuneo".
Así que llegué con mi carpeta de 50 cts, y saqué las telas, lentejuelas y mi pistola térmica. Y justo cuando iba a pegar todo en la carpeta, a mitad del pegado, se me acaba la barrita, enchufo otra con tal rapidez que ¡ayyyyyy! salió la cola hirviendo por el otro lado, sobre mi mano, claro.
¿Reacción? Quitarme la cola con la otra mano. Total: las dos manos quemadas. En una las yemas de los dedos y en la otra la parte de los nudillos.
Luzco unas lindas y dolorosas ampollas pero la carpeta me ha quedado chuli chuli (según Laura).
miércoles, 26 de agosto de 2009
Mil soles espléndidos

Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas,
o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros.
(mil soles espléndidos bajo un burka)
Este verano por fin pude saborear sin interrupciones la lectura de unos cuantos libros.
Hace un par de semanas, un amigo me dejó la primera parte de la trilogía Milenium, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, que devoré en tres días. Ansiosa por leer la segunda parte - tentada estuve de comprarlo en mi última visita al hipermercado - me aguanté. Una amiga me había prometido dejarme la segunda parte. Mientras tanto me dejó otro que no pude dejar de leer de principio a fin. “Mil soles espléndidos” es sin duda, el libro de este verano, del mío quiero decir.
Del mismo autor, Khaled Hosseini, ya había leído “Cometas en el cielo” y ambas historias están, de cierta forma, relacionadas, sin llegar a ser una segunda parte pero casi. Es increíble como este escritor narra sentimientos tales como el miedo, dolor, humillación, impotencia, complicidad, etc vividos por dos mujeres afganas que el destino ha unido. Lágrimas han rodado por mi mejilla durante su lectura, pero ha merecido la pena.
Es increíble ver como en pleno siglo XXI, la realidad de la mayoría de las mujeres afganas no ha mejorado en ningún aspecto, incluso ha empeorado con la presencia de los talibanes.
Como dice Laila, una de las protagonistas, “parece casi increíble que la vida de todos los afganos esté marcada por la muerte y un sufrimiento inimaginable. Y, sin embargo, también veo que la gente encuentra el modo de sobrevivir y seguir adelante”. Y así es y debe ser.
Os lo recomiendo.
jueves, 7 de mayo de 2009
¿¡¡Feliz Navidad!!?
Ayer, mientras todo el mundo estaba disfrutando del buen tiempo, yo me fui a visitar a mi vecina Rozio, al cuarto A, aquí al lado, como quien dice… y ¡fijaos! ¡¡Qué regalito de cumpleaños (atrasado, o adelantado, según se mire) me tenía preparado!! Un “Belén” chiquitito chiquitito de plata, de 0,5 cm. Viene de su tierra, desde la catedral de Orense a mi mano. Me ha encantado.
Y mientras saboreábamos un aromático café al jengibre, esperando que saliera de la Nespresso el mismísimo George Clooney nos pusimos al día. La más peque de la casa, Inés, sigue siendo la misma muñequita con su risa contagiosa. Ella va a su ritmo, pasito corto pero sin tropezones. Dice su madre que es una niña muy feliz y yo me lo creo, ¡¡vaya si me lo creo!! Inés y su familia encajan a la perfección. Como piezas de puzle. Supongo que lo peor de este año ha sido la enfermedad de JL y aunque se encuentra algo flojillo tras el tratamiento, podemos decir lo de “prueba superada”. Y por favor, no más sustos.
Y después del café, a lo nuestro. Friquear. Mientras los niños jugaban en la super-habitación, nosotras hicimos lo propio en el estudio. Y allí estuvimos intentando montar una página web, compartiendo conocimientos. Bueno, compartir no, transferir. Rozio es la experta, no en vano es la “madre” de la WikiFIC, la wikipedia de la Facultad de Informática. Con lo cual la información fluyó, más bien, en una única dirección (del cuarto A al segundo C). En cuanto a la página que ando preparando / destrozando / arreglando, cuando la tenga lista, os la presento.
Y así terminó la tarde, con un montón de ideas en la cabeza, con un regalito en la mano y con un buen sabor de boca. Solo me queda decirle a Rozio: ¿para cuándo otro día de fricadas? La próxima vez, que sea George el que nos sirva el café, a ver si vamos a tener que hacerlo todo nosotras…
jueves, 16 de abril de 2009
Días "maburro-quehago"

No sé porque me da, que el que dijo por primera vez lo de “abril, aguas mil” vivía por estas tierras. Porque hay que ver lo que ha llovido. ¿Nos habrá tocado ser el “orinal del cielo”?
Y como era de esperar, Adrián no tardó mucho en tener el día del “maburro-quehago”. Y aquí, la que aporrea el teclado tuvo la osadía de enseñarle algunos juegos “inocentes”, de cuando era medio tapón de lavabo. ¡Qué ya llovió desde entonces, vamos!
Y empezamos con la construcción de molinillos de viento hechos con unas cartulinas y unos alfileres. La cosa no era para tanto y no tardó en poner de nuevo la cara de “me sigo aburriendo”.
La siguiente hora, nos la pasamos construyendo una casa para sus nuevos pajaritos. La hicimos con una caja de cartón de zapatos y luego la decoramos con pinturas de colores....Creo que la fastidié en el momento justo en que empecé a entonar aquello de “¡Qué felices seremos los dos, viviendo en mi casita de papel!”
Pero entonces, me acordé de aquellas pistolitas... de las pistolitas hechas con las pinzas de la ropa. Las usábamos como tirachinas... Me llevó su tiempo eh! Pero al final conseguí construir la dichosa pistolita. Creo que destrocé cerca de una docena de pinzas, porque las de plástico no valen y las de madera tienen que ser especiales, porque no pueden tener el agujerito del medio. Y ya llevamos dos días sin escuchar lo de “maburro-quehago”, pero a mi me flaquean las piernas cada vez que lo veo apuntando, porque la criatura, aún tiene que practicar lo de la puntería.
A ver en que acaba esto, porque yo ya “maburro”.... y hacer desaparecer la pistolita ya es un imposible porque a estas horas "el arma" descansa bajo su almohada.
martes, 24 de marzo de 2009
Volando cometas
Llevaba mucho tiempo sin leer un libro, no por ganas, si no por falta de tiempo. Pero el otro día estuve de visita en casa de mi amiga Rosario y me puso un libro en las manos y me dijo: “tienes que leerlo”. Y efectivamente, nadie debería dejar de leer este libro. El culpable de que haya estado dos días leyendo ansiosamente y que me haya emocionado hasta las lágrimas ha sido Khaled Hosseini, autor afgano de “Cometas en el cielo”.
El libro cuenta la historia de amistad-traición entre dos niños afganos que viven en Afganistán durante la invasión rusa y después, durante la presencia de los talibanes, en la que se prohibió cantar, bailar, tocar música, mirar la tele, e incluso volar cometas. Sin olvidarnos de las mujeres, las cuales no podían salir a la calle sin estar cubiertas de pies a cabeza con un burka y acompañadas de un varón. Una cometa es la causa del distanciamiento de los protagonistas y otra cometa es quien vuelve a unir el pasado con el presente.
Y ya una vez empapada de tanta emoción, el domingo me dispuse a volar la cometa que desde hace casi un año descansa en el armario de Adri. En la aldea, hacía un día perfecto para volar cometas. Pero todo hay que decirlo, no fuimos capaces de que se elevara ni un centímetro en las dos horas que estuvimos peleando con ella. Evidentemente el arte de volar cometas no es lo nuestro…
miércoles, 18 de marzo de 2009
Estrellando huevos

Fui descargando las cosas sobre la mesa de la cocina, guardando bolsas, lechugas, yogures y un larguísimo etc en su sitio. No recuerdo en qué momento fue, sonó el teléfono. ¡Otra vez!, que si quiero contratar un seguro de vida, que si tiene un montón de ventajas, que si pruébalo gratis durante 3 meses y luego si no te acuerdas de darlo de baja ya te pasaremos el recibo, etc. Que no, que no me interesa nada de lo que me ofrezcan sin yo pedirlo. Odio la publicidad “invasiva”. En fin, cuelgo el teléfono y sigo con lo mío, hasta que consigo tenerlo todo en su sitio.
¿Todo? ¿He dicho “todo”? Faltaba “media docena de huevos” y sospechosamente ¡Laura!
Y allí estaba la “chicho terremoto”, en su habitación, estrellando huevos, tan tranquila y silenciosamente. Empapada de huevo hasta las cejas, la levanté del suelo y cuando la tenía a mi altura le dije aquello de: “te voy a freir en la paellera”. Menos mal que recapacité y sólo la metí de cabeza en la bañera, con todo incluido.
Creo recordar que la yema de huevo es buena para el pelo y para la piel, pero nunca he oído hablar de sus efectos en el parquet…y menos mal, que las paredes, esta vez, se han librado.
Y por cierto, la próxima vez que me llamen ofreciéndome un seguro de vida, quizás me lo piense.













