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jueves, 8 de enero de 2009

La "Montaña de Enero"

Los del segundo C nos encontramos en plena escalada de la montaña de Enero, más conocida como la temible “cuesta de Enero”. A su lado, el Everest, es un “cambio de rasante”. A los niños los hemos colocado en cómodos trineos para que no se fatiguen. No llevamos oxígeno extra, no vaya a ser que se nos acuse de dopaje, y nosotros somos pobres, pero muy honrados.

Y vamos por nuestro camino, con la misma ilusión con la que iba Piecito en la archiconocida película “En busca del Valle Encantado”. ¿Encontraremos nosotros también el frondoso y rico valle? ¿O tropezaremos con un árido desierto?

La montaña, como todas las montañas, tiene dos caras: la de subida y la de bajada, peligrosas ambas. La subida está llena de asaltantes con armas de doble filo: el bus urbano, la hipoteca, el paro, la luz, el agua, el teléfono, la leche, los pañales, … que suben y se abalanzan sobre nosotros como una pesada losa de mármol. Y a la bajada, otro tanto de lo mismo, más peligros que se tiran sobre nosotros y pretenden despeñarnos montaña abajo: bajada de sueldos, menos mano de obra, gatos donde antes había liebres,… A mi compañero de fatigas (ése que practica tan bien el tumbing-ronquing en el sofá de su casa) le han eliminado un plus mensual de 90 euros de su sueldo mileurista, le han quitado muchos compañeros de fatiga (25 en total) y le han absorbido su tarde del viernes, que antes era nuestra y ahora es de su empresa. Pero ¡tranquilos!, no pasa nada… mientras no nombremos la palabra tabú “crisis” todo puede ir mejor.

Pero sabéis que os digo?, que me da igual! Que por muchas montañas que haya después de esta, lograré escalarlas todas y llegar a mi objetivo, que no es otro, que ese “Valle Encantado”…

miércoles, 7 de enero de 2009

Cansada...


Estoy cansada.


A veces, lo bueno también cansa. Eso de pasar horas delante de una buena mesa, con la gente que tú quieres, rodeado de las mejores comidas y postres, sin hacer nada más que hablar, comer, beber…también cansa. Menos mal que tengo todo un año para recuperarme.


Ayer los Reyes Magos se portaron demasiado bien con los peques de la casa, Adrián estaba feliz y contento porque los Reyes sí que conocían sus gustos, no como ese barbudo de Papá Noel que no tiene ni idea. Laura estaba nerviosa rodeada de “quecas” por todas partes, llorando, riendo, cantando y bailando. De hecho, ni tan siquiera fue capaz de dormir la siesta. Demasiado ajetreo…


Menos mal que mañana empezará otra vez la rutina, porque aunque para Adrián sea una lata volver al cole, para mí es todo un alivio. Porque a partir de mañana volverán los horarios estrictos de “a las 9 en cama” y por fin, podré ver lo que me apetezca en la tele y tendré todo el sofá para mí. Y si no me apetece ver la tele, pues leeré un libro. Y si no es un libro, será internet. Y si no es internet, serán otras cosillas. En serio, lo necesito.

domingo, 4 de enero de 2009

Otro año más...

Hoy es el cumpleaños de mi mejor amiga, la que mejor me comprende, la que aguanta todas mis penas, la que ríe mis alegrías, la que me acompaña minuto a minuto, segundo a segundo. Si voy al baño viene, si voy a currar un sábado de madrugada me acompaña, si voy de fiesta se apunta, si voy al cine siempre quiere ver la misma película que yo.

Si vamos de compras, siempre coincide con mis gustos y siempre se olvida de lo mismo que yo en el super. Usa mi misma talla de ropa y de zapatos. Tiene dos hijos que son un encanto y un marido que no la merece (ja ja). Igual que yo.

Una suerte, o una desgracia, míralo como quieras… pero en realidad, ella soy yo.

Así que repito, hoy es mi cumpleaños. Ya han pasado 38 años desde que decidí venir a este mundo un nevado 4 de enero. Según mi madre, mi aterrizaje fue un poco forzoso pero una vez solventados todos los problemas y viendo que había llegado con todo el equipaje me consideró un regalo de Reyes anticipado. En esos años durante las Navidades, a los padres con pocos recursos solían regalarles lo más necesario para sus bebés, incluyendo ropa y una canastilla para dormir el niño. Mi padre que esperaba un varón, se llevó una pequeña decepción, que superó con el paso del tiempo (o eso espero).

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Y por fin: ¡la Navidad!


Llega la Navidad
con sabor de mazapán
de turrón, de mieles
y de paz….
Vamos a celebrar
la familia en el hogar
nuestra Nochebuena una vez más…
con nueces , peladillas
y un poquito de champagne
cantando una canción
que diga con mucha humildad
que aquí todos los niños
payasos piden a la humanidad
que reine la PAZ...

Es curioso, que hayan pasado tantos años y que todos los 24 de diciembre me despierte con esta cancioncita zumbando en mi cabeza, ¿será el espíritu navideño? ¿o un duendecillo que se encarga de hacer sonar la alarma de Navidad? Sea como sea, la Navidad ya está aquí y aunque uno ya haya perdido la inocencia y tenga sentimientos contradictorios de tristeza y felicidad es un buen momento para disfrutar de toda la magia que nos ofrece la Navidad y sentirnos orgullosos del “testigo” que nos han pasado nuestros antepasados: padres, abuelos…

Hoy más que nunca no estamos solos porque vivimos con nuestros recuerdos: el recuerdo de ese jersey de lana que con tanto cariño nos tejió la abuela, la foto de aquel amigo inolvidable de la infancia, el recuerdo de los familiares que ya no están… Abracemos fuertemente esos recuerdos y demos un besito a esa ausencia que gracias a los recuerdos, es menos ausencia.

¡Feliz Navidad a tod@s! ¡Qué todas vuestras noches sean noches de Paz y Amor!

Y recordad: Mejor que todos los regalos debajo del árbol de Navidad es la presencia de una familia feliz.

¡Qué seáis muy muy felices!
Nos vemos/leemos el año que viene…

jueves, 18 de diciembre de 2008

Tarde casera

Normalmente los jueves por la tarde estoy en el “tajo”, pero hoy, me han dado la tarde libre, por eso de hacer las compras navideñas. Así que como mis compras ya están hechas, invité al espíritu navideño a entrar en mi casa y así lo ha hecho. Ha sido una tarde intensa de adornos navideños, belenes, árbol, etc….

Los niños se lo pasaron en grande colocando todo, y Laura sobre todo, no hacía más que tocar palmitas cada vez que sacaba las cosas de la caja. Lo que más le gustó fueron unas manzanas doradas que tengo a modo de bolas para el árbol. No pudo resistir la tentación de ir catándolas con sus dientes, una a una, antes de dármelas… No sé pero tengo el presentimiento de que las manzanitas, en cuestión, desaparecerán poco a poco del árbol. Al final de las navidades haré recuento.

Y después, como ya viene siendo una tradición en los últimos años, en esta casa, me encerré en la cocina y preparé un riquísimo pan de jamón. El pan de jamón es un plato típico navideño de Venezuela. La primera vez que lo probé fue en casa de mi amiga Elena, quien me enseñó también la forma de hacerlo. El pan de jamón no es más que un pan hecho con harina, huevos, mantequilla, azúcar, leche y levadura, y relleno con jamón serrano o jamón cocido, beicon, aceitunas y pasas.

Os he dejado un trocito para que lo probéis….espero que os guste.