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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Tu felicidad es la mía

Ya sé que últimamente no me paseo mucho por aquí. Y es que por mucho que una intente sumarle horas al día y estirarlo como un chicle... lo cierto es que no, no se puede. Y cuando te pasas la mitad del día tecleando/ratoneando, para intentar acabar hoy lo que tendrías que tener acabado ayer, lo que menos te apetece al llegar a casa es más de lo mismo.

Lo que toca estos días es hacer balance del año que está a punto de terminar pero a mi no me gusta hacer ningún tipo de balance (ni de este año ni de ningún otro). Lo que pasó pasó y lo que no pudo ser, pues no pudo ser. ¿Hoy no me tocó la lotería? Pues será que me va tocar el año que viene. No le voy a dar más vueltas. Adri aprobó todo. Hoy soy feliz.

Lo que sí me gustaría deciros es que este año ha sido uno de los que recordaré el resto de mi vida. Y no por el ritmo frenético de trabajo, nooooo, por eso no. Ha sido un año “rosa”. Rosa porque conocí a gente maravillosa que no ha hecho más que completar la que conocí el año pasado.

Mis niñas Conchi, Luci y Sonia que me acompañan, junto con Vane, mi jornada laboral con sus correitos mañaneros. Son mis terapeutas pesonales, sentimentales, laborales.... son ¡¡tremendas!! Son mis quitapenas.

Beíta que también me acompaña con sus correos, aunque menos, e intercambiamos experiencias de madres, de esposas, de hijas, de nueras....de todo.

Teté, que se queja de que la tenemos abandonada y que es la menos querida.... Y lo cierto es que sí, que la tenemos un poco abandonadita (je je je) pero la queremos como la que más, un cielo de niña es.

Yoya y Lore son con las que menos he tratado, pero los ratos que hemos estado juntas han sido momentazos. Risas y más risas.

No quiero olvidarme de Ju ni de Pili, porque ellas han sido las primeras. Son especiales. Os quiero mis niñas.

A todas ellas, con las que formo un grupo muy especial (“las panteritas rosas”), y a todos vosotros, al resto de mis amigos que no he incluído aquí pero que seguís estando presentes en mi vida, a todos los que quiero, desearos una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2011.

Mi deseo para el año que viene: “Que tu felicidad no se rinda”. Que es justo lo que nos desean estos pequeduendes con su mensaje super-especial...



sábado, 20 de noviembre de 2010

Pornografía Infantil NOOOOOOOOOO


Otra vez, otra vez estás ahí, no?

Si eres de los de siempre, puedes acompañarme en mi grito ¡¡NOOOOOO!!

Pero si has llegado hasta aquí, como hace un año, buscando boylover, girllover,lolita,angels... ¡¡Largo de aquí!! Este no es tu lugar. Este es un lugar para personas no para animales, como tú...

Sólo me produces asco, un año más.

Y ojalá llegue un año en que no haya motivos para esta campaña, por el bien de todos y por el tuyo también.

martes, 16 de noviembre de 2010

Te odio

Harta estoy de llorar. Harta, muy harta.


Siempre igual, siempre te doy toda la confianza para que entres en mi casa y otra vez haces que de mis ojos broten las lágrimas. ¡Cuántos años llevamos así!


No importa que a los demás les caigas bien, a mi me caes fatal, ya no me gustas.


Pero una y otra vez, vuelvo a darte otra oportunidad, ...una, que es tonta. Y siempre la misma faena. Te aposentas y según te vas quitando el abrigo, ya empiezas a atacar, a traición.


No, no caeré más en tu red. Cuando te vuelva a ver, torceré la cara y haré que no te he visto. Nadie merece mis lágrimas y menos tú. Ya buscaré algún sustituto, quizás alguien más dulce que tú y que no engañe a nadie.


¡Ojalá te pudras! Seguro lo harás...


jueves, 4 de noviembre de 2010

Uniforme...pues va ser que NO


Os acordáis de esta ENTRADA??? Pues que sepáis que he perdido la batalla, mal que me pese.


Al menos con Adri, la he perdido. Espero que con Laura no pase lo mismo, porque el uniforme me sigue pareciendo, lo que me parecía: COJONUDO (y perdonad por la expresión pero no he encontrado otra mejor)


Y todo hay que decirlo que el niño iba resignado porque yo le “obligaba” a ir con el uniforme, pese a ser el único de todo 4º y sucesivos cursos que lo llevaba.


Fue mi madre la que me hizo cambiar de opinión y a una madre no se la contradice o sí? Bueno, el caso es que me vino a dar la charla...Que ella consideraba muy cómodo el uniforme y que encima al niño le queda niquelado pero vamos, llamarlo “uniforme” cuando es el único niño que lo lleva, pues no...que más bien, parecía un disfraz, y que no, que no podía permitir que los demás niños se rieran de su nieto.


Y ¡¡hala!!, que se acabó el uniforme para Adri y al día siguiente empezaron los primeros problemas: “yo ese vaquero no me lo pongo que me hace un culo muy feo”. Y yo me pregunto, ¿cómo demonios hace este niño para verse el culo? AGGGGG, acaban conmigo...


jueves, 28 de octubre de 2010

Titajú: "lo esencial es invisible a los ojos"


Fue Rozío la que me inició, por así decirlo, en este mundo de los blogs y es a ella, a quién tengo que agradecer ese empujón que me hizo entrar en este mundo “virtual” ( que me río yo con lo de virtual igual a “no real”). Aquí todo es real, auténtico, sincero, lleno de sentimientos….


Una vez ya en este mundo, lo que se supone que debe hacer uno es “hablar” y “hablar”. ¿De qué? Pues de lo que te venga en gana, que para eso es tu mundo, tu casa..


Pero lo cierto es que cuando hablas, cuando estableces esa “conversación”, es bueno que exista un receptor, que te escuche, que te entienda, que te conteste… Y eso es lo que a mi me faltaba y que veía que ocurría en otras “casas” en las que me iba colando de puntillas.


Y encontré una “casa” espectacular, en la que realmente me encontré tan a gusto como en la mía propia. La casa era amplia y acogedora. Siempre me llamó la atención la cocina, me la imaginaba con grandes alacenas, repletas con muchos cacharros perfectamente colocados, con una gran encimera y el horno siempre encendido, calor siempre. Y ¿la dueña? Pues la dueña siempre estaba dispuesta a darse un baño de espuma e invitarte a hacer lo mismo. Miles de sales minerales de múltiples fragancias decoraban aquel baño, algo que me atraía irremediablemente. Yo mientras tanto observaba y observaba, sin atreverme a dar el gran paso de sumergirme en aquella agua llena de espuma relajante.


Y fue un día cuando decidí tabicar mi casa, porque me encontraba sola y ya estaba dispuesta a colocar el primer ladrillo cuando apareció ella y me “habló”. Fue su primer comentario, el primero de muchos y en aquel preciso momento tiré con el ladrillo. Ya no quería tabicar mi casa, quería seguir en ella, ya no estaba sola. No te puedes imaginar la ilusión que me hizo aquella visita inesperada. Ahora sabía que todo esfuerzo por recuperar mi casa ya no sería en balde. Adecenté mi casa todo lo que pude para que ella se sintiese a gusto también y volviese. Y volvió. Yo fui a su casa y por fin, me atreví a sumergirme en su baño de espuma.


Conocí a más gente en su casa, que luego vino a la mía. Otras visitas pasaron por mi casa, las menos, que también las llevé a su casa. Tú que me lees, sabes que es cierto. Quizás si no fuera por ella jamás estarías aquí hoy leyéndome.


Y atravesamos la frontera de lo virtual, y nos conocimos en “realidad”. Comprobé que mi imaginación no me había fallado. La persona que acababa de conocer personalmente era tal y como yo me la imaginaba. Y me gustó.


Mujer sencilla, luchadora y de fuerte carácter. Fiel a sus principios, a su palabra. Sin medias tintas. Comprometida siempre con las buenas causas y con los suyos. Capaz de sacar los dientes por ti y por mí. La mejor de las anfitrionas, la mejor de las amigas. Porque ella es mi más mejor amiga. Ella es Ju.


Y ayer, en mi visita diaria, me la encontré tabicando su casa. Nuestra casa ya. Comprenderéis que me ha dolido y mucho. Porque esa casa significa mucho para mí, son como mis raíces. Mi casa puede seguir viva sin la suya pero ahora necesitará mucha más agua, ahora está media muerta, como una flor en un jarrón. No soy quién para decirle que no la tabique, que no tire todas esas cosas que compartimos por la borda, pero no puedo evitarlo. Sé que contaré con su persona mientras viva, pero también necesito que sigas en ese mundo, en el virtual. Sigue Ju, como tú sabes, más pausada pero sigue. Si quieres un cambio, yo te ayudo a redecorarla. Te ayudamos todos, tú lo sabes. Te aprecio mucho, eso también lo sabes.