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miércoles, 15 de octubre de 2008

Charolín y Mediasuela VS GEOX


"Charolín y Mediasuela son dos botitas gemelas.Su dueño se llama Tomín. Tomín se pone las botitas todos los días. También los domingos. Con ellas juega y va al colegio. De noche, Tomín las deja en su habitación. Duermen al pie de la cama. El gato Cifú las abriga con su piel".



Así empezaba aquel maravilloso libro con el que me enganché a la lectura. Era el libro de lectura "Mundo Nuevo" de 1º EGB. Mucho ha llovido desde entonces y muchas cosas han cambiado. Y ese buen recuerdo que guardo de ese magnífico libro quedó truncado el día que le compré a Laura unas botitas, también gemelas, que bien podían haber sido Charolín y Mediasuela pero qué va!!, ¡no se merecen ese nombre!. Y es que, como diría mi abuelo, "¡Cómo che cambiou o conto!"...Ahora os cuento la nueva versión ...

Hace unos 6 meses que le compré unos GEOX a Laura, justo cuando empezaba a andar, porque pensé que los preciosos pies de la peque de la casa se merecían lo mejor en su primera caminata. Así que ni corta ni perezosa me gasté unos 50 euros en unas botitas de esta marca tan internacionalmente conocida. No sabía que con ellos me iba a llevar el peor susto de mi vida, gracias a unos "sobretacos" que llevaban pegados a la base. A los 15 días empezaron a desprenderse sin darnos cuenta, pero Laura, amante del peligro, de profesión exploradora se dió cuenta al instante. Y una vez que consiguió que aquella pieza de goma se desprendiera de la suela de su zapato pensó que tenía un aspecto muy apetitoso y se la metió en la boca. Lo que vino después no puedo recordarlo sin que se me pongan los pelos como escarpias, porque Laura se puso morada y los minutos que pasaron hasta que conseguimos que vomitara y soltara la dichosa pieza de goma que estaba atascada en su garganta fueron los peores minutos de mi vida.

Evidentemente después del susto, me puse en contacto con GEOX para denunciar este hecho, con la intención de alertar del peligro que supone la existencia de esos sobretaquitos. Cuando ya había pasado mes y medio de comunicarles este hecho que ya pensé que GEOX era más un mito que una realidad, se dignaron a contestarme y me pidieron que les enviase los zapatitos. Querían hacerles un control de calidad en Italia, ¡toma ya!. Y allá se fueron los zapatitos de Laura, a Italia, como Charolín y Mediasuela fueron en su día a Zapatolandia (creo que se llamaba así, eso no lo recuerdo). Tardaron otro mes y medio en decirme, que efectivamente existía un defecto de fabricación de toda la serie. Resolvieron que no los retirarían del mercado (supongo que considerarían que lo que hizo Laura es un caso aislado y raro) pero que me mandarían un par nuevo, evidentemente de otro modelo.

Lo cierto es que esperé dos meses y medio a que me llegase ese par nuevo, supongo que hacer llegar unos zapatos desde Italia hasta nuestra casa es muy complicado y también supongo que vendrían caminando y ¡claro! son muchos kilómetros.

Ni que decir tiene que me parece inconcebible e indignante que una marca como es GEOX, conocida internacionalmente, no sea capaz de dar una pronta solución a un problema que afecta a la seguridad de los más peques.
Y también resulta sorprendente que a pesar de que se lo haya comunicado a Consumo, no haya recibido respuesta ninguna ni se haya hecho nada al respeto.

Desde aquí, quiero decir, que antes de comprar unos GEOX te lo pienses. Que no te convenzan con publicidades engañosas.

No volveré a confiar en GEOX.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Pablo


"Quilombito constante, gatito humano, tierno y dulce por momentos, imposible de sobrellevar por otros; ser humano en explosión vertiginosa; hombre apenas bocetado, delicadeza impúdica, pedorrera y vomitante, suavísima y sutil; ejemplar humano de dimensiones pequeñas en estado de grave vulnerabilidad permanente, que impone su presencia a la atención del ambiente mediante llantos y desastres inminentes; animal pequeño, salvaje, dependiente en grado hiperlativo; gordote pequeño, luchador de sumo diminuto, buda de las cunas, viejo jovencísimo; arruinador de noches, sueño cumplido de mujer plena, complicador de hermano y revivificador de abuelos; primer hombre nacido de nuevo en la familia, ser que repite la historia entera de la humanidad en un par de años veloces; expansión anímica dificultosa pero recompensante para padres entregados, abnegados, cuya renuncia los nutre aunque ellos por momentos crean que la están sobrellevando muy mal; estadio luego olvidado pero fundamental en el desarrollo de todos, forjador de sensibilidades, constructor de universos afectivos; resultado inevitable del amor sexual, concreción carnal del mundo resultante de la interacción entre hombre y mujer, ampliación de dicho amor hasta alcanzar estado de cuerpito baboso y volcado a las siestas breves."
(Referencia:Alejandro Rozitchner)



Después de esta "corta" definición de Pablo, nacido hace una semanita, deciros que es toda una preciosidad de ojos color cielo.
¡¡Bienvenido a este mundo Pablo, disfrútalo y cuídalo durante muchos muchos muchos años. !!

De regaloPablo

martes, 2 de septiembre de 2008

¡¡Feliz cumpleaños!! X 2

Hoy, día 2 de septiembre, los del segundo C estamos de celebración por partida doble. Hace siete años no se me ocurrió mejor cosa que sorprender a mi marido, por su cumpleaños, con un regalo muy original: un hijo. Claro, el regalo ha sido compartido, porque yo también lo he disfrutado, y mucho. Así que hoy Adrián cumple 7 añazos y su papá cumple 34 más.

David sigue siendo el rey del tumbing-ronquing aunque ahora, todo hay que decirlo, se pasa mucho más tiempo en la cocina. El curso de cocina nos ha resultado muy productivo a todos, él se pasa horas y horas preparando comidas y el resto pasa luego a degustarlas, sobre todo estos últimos días que ha estado de vaca-burra (de vacaciones), en casa. Por lo demás, sigue igual, muy relajadito, sin estrés alguno.

Y de Adrián, ¿qué voy a decir si soy su madre…? Será mi niño tenga 4, 10 ó 40 años, no se librará de mi tan fácilmente. Adrián es el gruñón de la casa, el inconformista, el amante y defensor de los animales, muy trabajador (exceptuando las tareas escolares), el que más me quiere y el que más me odia, el niño del “NO” como yo le llamo…

Se pasa todo el día reguñendo por todo: que si esta comida no me gusta, que si no quiero ir a este sitio, que si no hay nada en la tele que me guste, que si sus amigos no juegan a lo que él quiere, que si llueve, que si hace sol… A veces pierdo un poco la paciencia con él, pero ya es demasiado tarde para “comérmelo”.

Los animalitos son su gran pasión. Entre los pájaros (ahora, a parte de los diamantes, tenemos 2 canarios y 2 palomas mensajeras), gallinas, conejos, peces y gatos podemos montar un mini-zoo. Es muy responsable con ellos, aunque a veces también les hace la vida imposible, y él solito se encarga de darles de comer, de beber, y lo que es más importante, de limpiarlos. Trabaja de sol a sol para tener todo perfecto. De mayor quiere ser granjero y aunque no me agrada mucho la idea no me cabe la menor duda de que podría ser un buen granjero. Parte de su tiempo también se lo dedica a su huerto en el que tiene de todo: lechugas, tomates, zanahorias, calabacines… Lo que no hay son hierbas, las arranca una por una con una azada que le regaló su abuelo a su medida.

En casa también ayuda mucho, le encanta limpiar el polvo, recoger la mesa y fregar los cacharros, pasar la escoba…Pero lo que más le gusta es tener todo muy muy ordenado, yo diría que en exceso. No sé a quien se parece porque yo soy el desorden personificado y su padre no es mucho mejor que yo. Tengo que decir que me preocupa que convierta el orden en una obsesión.

Es terco como las mulas, se puede pasar horas y horas discutiendo cosas sin tener razón y no hay nadie capaz de hacerle cambiar de idea. Misión imposible:¡comprobado!. En eso sí que se parece a su padre, aunque él (su padre) dirá que no, haciendo honor a su terquedad.

Con Laurita tiene una relación amor/odio: ni contigo ni sin ti. Los celos fue un tema que nos tuvo bastante preocupados, aunque vamos mejorando poco a poco. La quiere muchísimo pero no quiere que nadie le haga ñoñerías ni nada parecido. Para Laura, su hermano lo es todo, lo quiere mucho e intenta siempre hacer lo que él hace y le encantan sus juguetes, cosa que Adri no lo lleva del todo bien.


¡¡Feliz cumpleaños a los dos!! Y no os peléis por soplar las velas, hay para los dos.

Regresando...


Empieza septiembre y no nos queda otra que regresar a la vida rutinaria. Durante estos meses he de reconocer que le he dado más uso al ratón que al teclado y aunque he estado bastante activa también me ha dado tiempo para descansar y ɐqıɹɹɐ ɐzuɐd ɹɐʇsǝ. He de confesar que me he enganchado a la lectura de libros que tenía pendientes, la lectura de otros blogs fascinantes que he encontrado ratoneando por la red, he disfrutado/peleado con mis peques, le he sido infiel a este cacharro con una maravillosa máquina de coser (una de mis última inversiones) y otras cosas que ya os iré contando.

martes, 27 de mayo de 2008

Carta a un maltratador

Hoy he recibido por email una carta que he decido colgarla en el blog. Normalmente no me suelo parar mucho con este tipo de correos que se envían masivamente, pero este me ha puesto los pelos de punta y me ha encogido el corazón. Es impresionante como un chico de Segundo de Bachillerato es capaz de narrar tan expresivamente lo que implica la violencia de género. Gracias a Dios, al igual que el autor de esta carta, nunca he vivido de cerca el maltrato pero me gustaría decir que el primer paso para luchar contra la violencia de género es el rechazo social hacia esos actos, hacia los maltratadores. Es muy importante mantener los ojos abiertos y no taparse los oídos ante este problema, es importante la complicidad social, por así decirlo.
El texto de la carta es el que sigue:

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu ‘método de disciplina’ intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.