Después de dos fines de semana seguidos de fiesta, el cuerpo las paga. Así que estas últimas noches, después de acostar a los niños, recoger todo, dejar la ropa preparada para mañana, la comida hecha..., lo único que me apetecía hacer era planchar sofá. Y yo que soy muy mandadita y siempre hago lo que mi cuerpo me pide, así lo hice.
Para Adri esta semana también ha sido dura. Por dos razones.
Nos han robado las bicicletas del garaje, la suya y la de su padre. La suya se la habíamos comprado por su cumple, es decir, hace un mes. Y la de su padre que tenía más valor sentimental que valor monetario, pues era la bicicleta de su hermano y que guardaba como un gran recuerdo. Hemos puesto denuncia pero con pocas esperanzas de que aparezca ninguna de las dos.
Y la otra razón: se le han muerto 4 pájaros a Adri y eso sí que ha sido un trauma. Un fallo en el dispensador de agua los dejó sin agua durante la semana y esa pudo ser la razón. Los diamantes aguantan situaciones difíciles y de los ocho que había, se ha muerto uno. Pero de los cuatro pájaros, el que más le dolió fue la canaria. Y ayer lloraba desconsoladamente, lágrimas y más lágrimas. Y me decía: “mami, mami, ¿¿¿tú sabes lo que le va pasar ahora al canario??? Yo ya lo sé....”
¿Qué le va pasar Adri?- le dije yo – ahora ya tienen agua y le dejamos los depósitos individuales por si acaso...y además, aún quedan muchos pájaros en la jaula.
“Mami, tú no entiendes nada, ahora va a estar llamando todo el día y toda la noche (pipipí - pipipí) a SU canaria y ella no vendrá, porque ya no nunca más estará...”
Uyyyy, me había olvidado de que sus pajaritos también tenían sentimientos....¡gran fallo!
Menos mal que entre su padre y yo lo fuimos calmando y aunque juré que nunca más compraría más bichos, hemos decidido que esta semana le tendremos que buscar nueva pareja a su canario.







