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jueves, 1 de septiembre de 2011

Rebobinando…la pesadilla de mi lavadora

Rebobino, porque se me pasó contaros lo de la lavadora. Ya sé que muchos ya sabréis lo de mi lavadora pero otros tantos no lo saben y también lo cuento, como pasa en los documentos importantes, “para que conste”.

Yo tenía una lavadora. Era un encanto. Lavaba, aclaraba, centrifugaba….Hasta que un día, allá por finales de junio, decidió hacer sólo una de las tres cosas, o lavaba dejando el agua en el tambor , aclaraba sin lavar, o centrifugaba sin haber probado el agua.

E hice lo que se suele hacer en estos casos. Llamar al “doctor”. Y aquí se vino con su pequeño maletín de herramientas. Hicimos las presentaciones, la puse a lavar y la muy asquerosa no falló. Así que el hombre me indicó que era conveniente verla fallar. Pues nada, un ratito hablando del tiempo, yo en mi casa y él para la suya. Al día siguiente puse la lavadora y a la media hora me dijo: “lava tú que yo tururú”. Llamé al técnico y me dijo que la dejara ahí que en 5 minutos venía. No sé lo que serán los 5 minutos para un técnico de lavadoras pero pasaron 4 días y allí no apareció nadie. Así que llamé y le dije que el sostén ya me había encogido 4 tallas que si tenía pensado venir. ¿Qué me contestó? Pues que estaba en vacaciones en Benidorm, así que, ajo y agua. ¿He dicho agua? Estoy de un tonto a veces, ainssssss.

Llamé al siguiente técnico, que vino un maletín un pelín más grande y me dije: “éste sabe, éste me la repara!”. Jaaaaaaaaaaa. Lo mismo de lo mismo. “Hay que verla fallar, tiene que aparecer un error en pantalla, porque con el error yo ya sé, bla bla bla….”. Así que se repite la misma historia. La pongo, falla, llamo y me dice que en 5 minutos viene a verla. Lo que no sé es desde dónde, pues a día de hoy todavía no vino. Esto me pasa por buscar técnicos en la Conchinchina.

Os preguntaréis qué hacía con la ropa mientras tano, no? Pues como un sherpa, cargada con los fardos de mi casa a casa de mi madre, que está dos manzanas más abajo. Lo de ir a lavar al río ya no se lleva y pilón, lo que se dice pilón, no existe en esta casa. Pero pensé en instalar uno, que conste.

Bueno, pues ante el panorama y viendo que ya han pasado 5 semanas, decido llamar a otro técnico. Porque la lavadora de apellido AEG sólo tenía 5 años y mis dineritos me costó.

Y llega el tercer técnico. Sin maletín, con dos destornilladores en el bolsillo con los que pudo levantar la tapa de la lavadora y ver el “bicho” por dentro. La puso al máximo (quiere decir el lavado más largo y a 90º) y nada, tras 45 min dándole al pico, la lavadora como una rosa. Sin código de error y más ligerita que nada. Ya me resigno y le digo lo habitual: “bueno, voy a meterle ropa, lavado normal y cuando falle te llamo”. Sólo que esta vez no tuvo tiempo a marcharse, porque la lavadora, ¡por fin!, decidió fallar. Peeeeeeeero, siempre hay un pero, no mostró ningún código de error y así el pobre del hombre no pudo saber (si lo sé me hago técnica de lavadoras). Me cuenta que hay un test de diagnóstico pero no recuerda como hacerlo, que se va a informar y que ya volverá. ¿Volverá? Jaaaaaa.

Esa misma noche me busco la vida, ¿por qué no lo habré hecho antes? Y en SAN google encuentro un foro que hablan de la lavadora, de los códigos de error, de cómo hacerle el dichoso test y hasta abro una consulta. Me responden que si tras pasar el test, la lavadora sigue sin mostrar ningún código de error, el problema viene siendo de la placa (un pequeño ordenador de a bordo). Que cambiarlo me supone 180 euros, que viene sin programar y que sólo lo hacen los técnicos oficiales (el segundo que vino era oficial). Así que sin maletín y sin nada, con el portátil sobre la lavadora me pongo manos a la obra. Lucecitas por aquí, lucecitas por allí y ningún código de error. Resultado: dateporjodidaquerida, te quedaste sin lavadora.

Así que como internet se portó como un verdadero técnico, al día siguiente empecé la búsqueda de mi lavadora nueva. Y la encontré 100 euros más barata que en cualquier tienda, a los cuatro días la tenía en casa y lavando, y por dejar un comentario positivo me hicieron un pequeño obsequio. ¿Queréis más?

Y como la quiero yo a esta mi nueva lavadora, que hasta le hice una fundita y todo. No pienso llamar a un técnico en lo que me queda de vida. Y luego dicen que hay crisis…

viernes, 1 de octubre de 2010

La funda que no se enfunda


Una pregunta: ¿los sofás desenfundables son también enfundables?


Permitidme que lo dude. Hace dos días, mi pequeña terremoto dejó su queridísimo adn impregnado en el sofá mientras dormía la siesta y después de cagarme/mearme en todo lo que se menea, me dije “menos mal que son desenfundables”. Y me puse en faena con resignación.


Desenfundar fue bastante sencillo, tiras de cremalleras, velcro y listo....pero enfundar, lamadrequemeparió!!!


O bien la lavadora se tragó media funda o los sofás, estos días, se han hecho más grandes... Porque me ha costado 2 horitas de reloj dejar el sofá en su estado habitual. He sudado la gota gorda. Una pelea dura, hincando rodillas, dientes y garras... al final me he cargado una uña y dos cremalleras. Y eso que en el manual del dichoso sofá no ponía nada que había que ser contorsionista. Bueno, ¡ni manual traía!


Pero ahí están, limpitos y relucientes, hasta han cambiado de color, ahora tienen un tono más claro... ¿por qué será?


Por favor, recordarme que los próximos sofás que compre sean de skay. Mi salud va en ello.