A Laura le encantó el paragüero, tanto, que a veces lo tengo que sacar al rellano de la escalera, porque saca los paraguas, los abre, los cierra, los tira… Así que a veces está dentro y a veces está fuera.
Pues hoy vino la vecina de arriba, a decirme que no podía hacer uso de la zona de común del edificio. Que el paragüero molestaba a algún vecino y quizás también a ella misma.
En caliente y muy educadamente le dije que no se preocupara que aunque no iba a estar allí definitivamente lo retiraba y punto.
Pero ya en frío, me puse a pensar (mala cosa), ¿a quién podría molestar el dichoso paragüero? El paragüero no se ve, a no ser que vengas hasta mi puerta… Y entonces deduzco que ha molestado a los vecinos de mi mismo rellano o a alguien le sobra el tiempo y anda visitando puertas ajenas. Así que llamé a la puerta de mis dos vecinas para pedirle disculpas por si les había molestado a ellas. Sus caras de asombro fueron lo suficiente convincentes como respuesta, no necesité más explicaciones, aunque me dieron muchas.
Y entonces ya me entró la paranoia, qué vecino anda visitando rellanos y curioseando lo que los demás tienen en su puerta? ¿Hay vecinos que les molesta que tú te estés beneficiando de un bien comunitario más que ellos?
Hay cosas que me dan pavor….y repelús.




