
Podéis aprovechar este post para tirarme de las orejas, virtualmente hablando, aunque tampoco lo toméis todo al pie de la letra, ¡eh!, que ya os veo venir.
He estado hibernando. Lo cual no quiere decir que me esté convirtiendo en osa. Todavía me falta mucho pelo y eso que ya no me acuerdo de la última vez que me pasé por una sesión de depilación. Ufff, lo anoto en la agenda de cosas pendientes (creo que necesito una agenda más grande, ya estoy escribiendo en las tapas)…
Lo único que ha conseguido despertarme de este aletargamiento ha sido ese sabroso chocolate y esas deliciosas magdalenas de nuestra amiga y famosa Titajú. Famosa porque le ha tocado su peso en chocolate y como buena amiga que es lo ha repartido con nosotras, necesitadas del espeso, sabroso y reconstituyente alimento. Y nos ha calentado el cuerpo en este frío (asqueroso) invierno y el alma a más de alguna…








